El 13 de octubre de 2026, un F-35C Lightning II tomó cubierta en el PCU John F. Kennedy (CVN 79) mediante un aterrizaje con cable de frenado. Ningún caza de este modelo había aterrizado antes en un portaaviones de la clase Gerald R. Ford. La Marina de Estados Unidos difundió fotografías de la operación, que tuvo lugar después de la aceptación preliminar del buque.
La maniobra tiene especial relevancia para el John F. Kennedy porque el Congreso estadounidense exigió que la nave se entregara con las modificaciones necesarias para operar el F-35C. El primer portaaviones de la serie, USS Gerald R. Ford (CVN 78), no dispone de esas modificaciones. Esta exigencia se sumó a los retrasos que prolongaron la construcción del segundo buque de la clase.
El John F. Kennedy se encuentra en una campaña de pruebas de compatibilidad de aeronaves, conocida como ACT. Los ensayos permiten verificar el funcionamiento del equipo de cubierta destinado a lanzar y recuperar los distintos aviones de la Marina. Las catapultas electromagnéticas EMALS se encargan del lanzamiento, mientras que el sistema avanzado de detención AAG permite la recuperación mediante cables de frenado.
Las imágenes corresponden a dos F-35C de la Fuerza de Pruebas Integrada del F-35 en Patuxent River, asignados al escuadrón de pruebas y evaluación VX-23, conocido como “Salty Dogs”. Uno de los aparatos aparece con bombas GBU-38 JDAM inertes montadas en soportes externos. La Marina todavía no ha detallado el programa ni la duración prevista de las pruebas de compatibilidad del Kennedy.
El precedente más cercano es la campaña del Gerald R. Ford, que finalizó en enero de 2020 después de 16 días en el mar y 211 operaciones de lanzamiento y recuperación de aeronaves. Aquella evaluación no incluyó el F-35C. En cambio, el C-2 Greyhound, presente en las pruebas del Ford, no formará parte de las del Kennedy debido a su reciente retirada del servicio. No se ha confirmado si el segundo portaaviones necesitará menos tiempo para completar los ensayos.

La construcción del John F. Kennedy comenzó con la colocación de su quilla en 2015. El 28 de enero de 2026 salió por primera vez con propulsión propia de las instalaciones de HII en Newport News, astillero donde se han construido los portaaviones nucleares estadounidenses. La Marina tiene programada su entrega para marzo de 2027. Hasta su incorporación al servicio conservará la designación PCU, correspondiente a una unidad previa a la puesta en servicio, y posteriormente recibirá la denominación USS.
Su configuración también presenta cambios respecto del Gerald R. Ford. El Kennedy incorpora el radar AN/SPY-6(V)3 en sustitución de los sistemas AN/SPY-3, de función múltiple, y AN/SPY-4, de búsqueda volumétrica, instalados en el primer buque. Otras variantes del AN/SPY-6 se incorporan a los destructores Arleigh Burke Flight III, y la familia de radares está destinada también a nuevas fragatas, portaaviones y unidades de guerra anfibia.

Ambos portaaviones comparten las catapultas EMALS, el sistema de detención AAG y los elevadores avanzados de armamento AWE. Estos equipos han registrado dificultades de fiabilidad y mantenimiento. La Marina continúa los trabajos para corregirlas y mejorar su funcionamiento.
El Kennedy mide 1.092 pies de eslora y desplaza unas 100.000 toneladas. La Marina atribuye a la clase Ford más de 23 tecnologías nuevas, con modificaciones en la propulsión, la generación eléctrica, el manejo de armamento y las operaciones aéreas. Su previsión es que estos cambios permitan producir un 33 % más de salidas aéreas que los portaaviones de la clase Nimitz, con una reducción de costos.
En sus estimaciones de operación y sostenimiento durante 50 años, la Marina calcula que cada unidad de la clase Ford puede ahorrar aproximadamente $4 000 000 000 frente a un portaaviones Nimitz. Otra página de la institución eleva esa cifra por encima de los 5.000 millones. La comparación de costos totales de propiedad presenta $32 100 000 000 para un Nimitz y 26.800 millones para un Ford, expresados a precios constantes. Aproximadamente la mitad del costo estimado para el Ford corresponde a gastos laborales directos e indirectos de operación y mantenimiento.
Después de su entrada en servicio, el John F. Kennedy tendrá como puerto base la instalación naval de Kitsap-Bremerton, en el estado de Washington. Será el primer portaaviones de la clase Ford destinado a la costa oeste de Estados Unidos.











