Los padres del capitán Eliav Haim Tzapalamus solicitaron una conversación personal o telefónica con el jefe del Estado Mayor de Israel, Eyal Zamir, para aclarar cómo murió su hijo durante una operación militar en el sur del Líbano. La petición fue rechazada. Durante los siete días de duelo, Zamir tampoco los llamó, no acudió a visitarlos ni les hizo llegar una carta.

Tzapalamus, de 21 años y originario de Haifa, murió el 8 de octubre cuando volcó el vehículo militar Humvee en el que viajaba. Era oficial de combate del batallón 603 de la 7.ª Brigada. Otros tres soldados sufrieron heridas leves en el mismo accidente.
Sus padres, Heli y Benny Tzapalamus, cuestionan las circunstancias de aquella operación. Sostienen que hubo varios fallos, entre ellos un desplazamiento administrativo sin autorización, la circulación de un Humvee sin acompañamiento dentro del territorio libanés y una demora en el rescate posterior al vuelco.
La familia todavía espera una explicación satisfactoria de la secuencia de los hechos. Heli expresó una de sus principales dudas: “Quiero saber qué pasó allí. ¿Murió en el acto? ¿No murió en el acto? No tengo esas respuestas”.

Benny relató que planteó al comandante del batallón y al de la brigada preguntas sobre la responsabilidad de los mandos y la autorización de la misión. Insistió en que el vehículo había salido sin la aprobación correspondiente y que el rescate había tardado demasiado.
El padre también recordó su exigencia de obtener una contestación en un plazo de 24 horas. “Si yo estuviera en el lugar de los padres de los soldados de esa brigada, no dormiría tranquilo”, afirmó.










