Una caravana de coordinadores de seguridad de distintas localidades de Israel se concentró este domingo ante el complejo de la Kirya, en Tel Aviv. La protesta se dirige contra las condiciones de detención de un integrante del personal de seguridad de Samaria, que permanece bajo custodia del Shin Bet. Los participantes reclaman una intervención inmediata del ministro de Defensa. Shajar Zar, coordinador de seguridad de Itamar, declaró: “El ministro de Defensa debe intervenir”.
La semana pasada fueron arrestados dos hombres pertenecientes al personal de seguridad, en una operación que comenzó alrededor de las cinco de la madrugada. La esposa de uno de ellos relató que al menos quince policías se presentaron en su vivienda y que varios llevaban el rostro cubierto. Afirmó que su marido no recibió una explicación sobre el motivo de la detención. Durante el operativo, los agentes se llevaron su arma, sus dispositivos de comunicación por radio y un vehículo todoterreno Ranger. Los dos detenidos fueron trasladados para ser interrogados por el Shin Bet y se les prohibió entrevistarse con un abogado.
La situación también motivó la intervención de Yossi Dagan, jefe del Consejo Regional de Samaria, quien se reunió durante el fin de semana con la esposa del agente. Dagan lo describió como “un hombre de seguridad apreciado” y recordó que, durante Rosh Hashaná, recibió un reconocimiento como destacado de su brigada. Solicitó su liberación y sostuvo: “Espero que la investigación esté a cargo de la Policía Militar de Investigaciones y de la policía, no mediante procedimientos reservados para terroristas”.
La víspera de la concentración, unos cien coordinadores de seguridad habían firmado una carta urgente dirigida al ministro de Defensa. En ella protestaron por el trato dado a su compañero y por las circunstancias de su reclusión. Los firmantes cuestionaron que una persona dedicada a proteger a los residentes y a la seguridad de los asentamientos fuese detenida y tratada, en sus palabras, “como el peor de los terroristas”.
Entre los aspectos denunciados figura su presunto confinamiento en una celda de aislamiento de aproximadamente dos metros de largo, dos de ancho y dos de alto. Los firmantes calificaron esas condiciones de especialmente graves. Afirmaron, además, que el caso afecta al conjunto de los coordinadores de seguridad, no solo al detenido. “Se ha cruzado una línea roja. No permaneceremos al margen ni guardaremos silencio”, advirtieron.
La movilización ante la Kirya se produjo después del envío de esa carta. Los asistentes insistieron en que el ministro de Defensa debe intervenir en el caso y en las condiciones bajo las cuales permanece detenido su compañero.










