Hace casi cinco años que la familia de Moishi Kleinerman desconoce qué fue de él. El adolescente, que tenía 16 años y medio, bajó unas escaleras en Merón y desapareció sin dejar rastro. Hace aproximadamente una semana, su familia recordó su vigesimoprimer cumpleaños, sin pastel y sin el cumpleañero. En una entrevista, su madre, Giti, y su tío, Jaim Henfling, hablan de cuánto lo extrañan, de las preguntas que siguen sin respuesta y de su indignación con la policía, a la que acusan de no haber hecho lo suficiente para encontrarlo.
“Me pellizco y me pregunto: ¿Esto es una pesadilla o una realidad dolorosa? ¿Qué está pasando aquí?”, relata Giti con dolor. “Crié a un hijo durante 16 años y medio en nuestro país y no pueden encontrarlo”.
Mientras hojea los álbumes de fotografías, Giti recuerda cómo era Moishi antes de que todo cambiara: “Desde que nació comprendí que había recibido a un hijo especial, en el sentido espiritual. Sentía que tenía un alma pura y especial. Su sonrisa era enternecedora. Siempre sonreía con esos dos hoyuelos tan bonitos, con una sonrisa luminosa y radiante que da fuerzas y alegra el corazón”.
La primera vez que Giti comprendió que algo andaba mal fue un viernes, cuando Moishi no llamó para desearle un buen shabat, como hacía todas las semanas: “Es muy habitual que los muchachos haredíes que pasan toda la semana en la yeshivá llamen para desear un buen shabat”, recuerda. “Aquel viernes, cuando no llamó, dije: Un momento, ¿qué está pasando? Esto no puede ser. Moishi siempre se preocupaba de llamar para desear un buen shabat. Así que llamé a la yeshivá y me dijeron: ¿Cómo? No ha estado aquí en toda la semana”.
Henfling agrega: “Sabemos que estuvo con unos amigos el sábado por la noche, en la oración de arvit y la havdalá. Después debía ir a su habitación a recoger sus cosas, pero no llegó adonde tenía que ir y desapareció. Hay dos o tres personas que fueron las últimas en verlo. Las interrogaron y dieron sus declaraciones, pero, en la práctica, no tenemos ninguna información sobre dónde está Moishi hoy”.
Los familiares acudieron a la policía y comenzaron a buscarlo, pero, según Giti, transcurrió mucho tiempo antes de que las autoridades se tomaran el caso en serio. “Hasta que el asunto no apareció en los titulares, después de 80 días y de la comisión en la Knéset, prácticamente no pasó nada. Sentía que tenía que poner a la policía en movimiento en lugar de que fuera la policía la que dirigiera el caso”.
Cuando le preguntaron si creía que Moishi podría estar hoy en casa si la policía hubiera reaccionado a tiempo, respondió: “Sin duda. Sin duda. El tiempo es decisivo, como cuando se trata de salvar vidas y en muchas otras cosas. Los primeros momentos son los más decisivos. Ya habíamos perdido demasiado tiempo valioso. Les dijimos que acudimos una semana después porque durante esa semana no sabíamos lo que había ocurrido. El caso quedó desatendido”.
Sin embargo, según la familia, la demora en la búsqueda también provocó la pérdida de posibles pruebas. “Si la policía hubiera intervenido de inmediato y hubiera revisado las cámaras y demás, estoy seguro de que la situación habría sido completamente distinta. Para cuando la policía intervino y revisó las cámaras y otras cosas, ya se habían perdido muchas pruebas. Es una lástima”, añade Henfling.
“Hay grabaciones suyas del sábado en Merón, y también hay que destacar que, de las 60 cámaras que había entonces en el recinto de Merón, solo algunas funcionaban”, señala Henfling. “Conseguir esas grabaciones y revisarlas fue un proceso muy complicado”.
Desde su desaparición, se ha interrogado a sospechosos y se han examinado distintas líneas de investigación, pero hasta hoy nadie ha podido determinar dónde está Moishi. La familia también pidió que interviniera el Shin Bet con la esperanza de que pudiera lograr algún avance. “Pedimos varias veces a la Policía de Israel que involucrara al Shin Bet en este asunto”, cuenta su tío, Jaim Henfling. “Nos dijeron que habían hablado con el Shin Bet y que, si hubiera existido algún indicio, el servicio lo habría sabido. Por eso, según ellos, no tenía sentido que interviniera”.
Giti señala que todavía recibe ocasionalmente información de personas que se comunican con ella, pero considera insuficiente la respuesta policial: “Muchas veces recibo llamadas, información y cosas de ese tipo, y acudo a la policía. Me dicen: Sí, sí, sí, nos ocuparemos., pero en la práctica no recibo ninguna respuesta. ¿Lo investigaron? ¿Qué hicieron? ¿Qué pasó allí? Nada. Siento que mi situación es tan dolorosa, tan difícil, y es como si estuviera desconectada de las autoridades. Siento como si quisieran quitarme de encima. Y eso duele mucho, es muy difícil. ¿Qué pasó? ¿Perdí un objeto o perdí a mi querido hijo? ¿A mi hijo mayor?”.
Giti también habla de la angustia que siente cuando cae la noche: “Al final consigo dormirme de alguna manera. No voy a decirte que no me despierto muchas veces durante la noche. A veces creo oír golpes, y hay personas que llaman en mitad de la noche, a las cuatro de la madrugada, y me sobresalto”.
La familia teme que, a medida que pasa el tiempo, el caso de Moishi también caiga en el olvido. Su tío Jaim pide a los miembros de la Knéset que intervengan y exijan respuestas hasta que se esclarezca lo sucedido. “Tengo la clara sensación de que ha desaparecido del radar”, afirma. “Para mí es importante que los diputados asuman la iniciativa y decidan preguntar todos los días qué sucede con Moishi, hasta que sepamos qué fue de él. Que los diputados asuman la responsabilidad. Son representantes de la ciudadanía. ¿Qué está pasando aquí? Un muchacho de 16 años y medio desaparece en el Estado de Israel y nadie sabe qué le ocurrió. Es inconcebible”.
“Hasta hoy, en la mesa del shabat, le ponemos un plato por si de pronto llama a la puerta, para que vea que lo estamos esperando y que no lo olvidamos ni por un instante”, cuenta Giti. Cuando le preguntaron qué le diría a Moishi si pudiera oírla en ese momento, respondió: “Lo quiero muchísimo. Rezo por él todo el tiempo. Está en el corazón de todos nosotros”.
La Policía de Israel respondió: “Nuestro corazón está con la familia y la Policía de Israel actúa con todos los medios a su alcance para localizar a Moishi y devolverlo a casa. La unidad central de investigaciones del Distrito de Judea y Samaria dirige el caso de manera profesional, exhaustiva y sensible, y todas las líneas de investigación se examinan a fondo. Los representantes de la unidad y el comandante del distrito mantienen un contacto estrecho y constante con la familia. Tan solo durante la última semana se estableció contacto con ellos y se les informó de la revisión de otra línea de investigación realizada en los últimos días. Cabe recordar que, en cuanto se recibió la denuncia sobre la desaparición de Moishi Kleinerman, se abrió una investigación en cuyo marco se realizaron diversas diligencias para localizarlo.
”Además, inmediatamente después de asumir su cargo, el comandante del Distrito de Judea y Samaria se ocupó personalmente de este lamentable caso de desaparición, creó grupos de trabajo para buscar enfoques diferentes y llevó a cabo una nueva revisión de la actuación del distrito, incluido el empleo de tecnologías avanzadas para la investigación y de una empresa externa especializada en inteligencia artificial. Nuestro corazón está con la familia ante este lamentable caso y la Policía del Distrito de Judea y Samaria seguirá haciendo grandes esfuerzos para encontrarlo”.










