Asaf Rajuan, uno de los israelíes que ayudaron a someter al copiloto omaní que intentó estrellar un avión de flydubai, comunicó a los investigadores sus sospechas sobre dos auxiliares de vuelo. En una entrevista con el Canal 12, explicó qué comportamientos le habían causado inquietud durante el incidente.
Las autoridades de Emiratos Árabes Unidos examinaron la actuación de ambos tripulantes a petición de Israel, de acuerdo con la información disponible sobre la investigación. La conclusión fue que no tenían relación con el ataque. Rajuan, por su parte, insistió en que sus observaciones no equivalían a una acusación definitiva.
También le llamó la atención que la tripulación exigiera a los pasajeros que dejaran de grabar. Según Rajuan, una auxiliar aflojaba poco a poco las bridas con las que los pasajeros habían atado al atacante. “¿Qué haces? ¿Qué haces?”, le reclamaron. Rajuan relató que estuvieron cerca de abalanzarse sobre esa persona.
Otro momento que cuestionó ocurrió mientras el dentista israelí Shota Musayev atendía las heridas del capitán Smit Machchhar, a quien había atacado su copiloto. Rajuan afirmó que uno de los auxiliares acercó al piloto una pastilla que no pudo identificar. Reconoció que podía tratarse de una aspirina, pero recordó que Machchhar llevaba una máscara de oxígeno y que los pasajeros increparon al tripulante.
Rajuan recordó además que uno de los auxiliares permaneció unos treinta minutos inclinado junto al capitán indio herido y miró repetidamente a su alrededor. Interpretó aquella actitud como la de alguien que quería hacer algo. Más tarde, esa persona le tomó la mano, lo miró a los ojos y pronunció, según su recuerdo, algo parecido a “Si está muerto, aterrizaremos a salvo”. Rajuan dijo que la frase lo dejó en estado de conmoción.
Entre los detalles que lo inquietaron mencionó las miradas nerviosas que, a su juicio, intercambiaban los dos tripulantes. También contó que uno le preguntó en tono acusatorio si era policía. Rajuan aseguró haber comunicado al personal de seguridad que ambos conocían el código de acceso a la cabina y que entraban y salían de ella. Consideraba necesario investigar esos movimientos. Su relato no estableció con precisión en qué etapa del vuelo tuvo lugar cada episodio.
Al hablar de aquellos auxiliares, Rajuan destacó su complexión física y sostuvo que no correspondían a la imagen que él tenía de ese trabajo. Tras el vuelo, recordó ciertas conductas durante el reparto de comidas y bebidas, aunque admitió que, en su momento, nada de aquello le pareció particularmente sospechoso.
El pasajero explicó que temía a esos miembros de la tripulación por su fuerza física y que le preocupaba la posibilidad de que alguno sacara un arma o un cuchillo. Cuando el entrevistador le preguntó si ellos también podían estar afectados por el estrés, Rajuan aceptó esa explicación como posible. Aclaró que solo contaba lo que había sentido y presenciado, sin presentar conclusiones sobre la responsabilidad de esas personas.
Hacia el final de la entrevista, Rajuan y el entrevistador expresaron también sus dudas sobre la ausencia pública de los otros dos pilotos que estaban a bordo y que asumieron el control del avión después del ataque. Ambos consideraron sospechoso que no hubieran aparecido públicamente desde el incidente.










