Un estudio realizado por investigadores de la Facultad de Tecnología de Jerusalén y la Universidad de Ariel analizó la relación entre los vínculos comunitarios y el riesgo de mortalidad a largo plazo.
La investigación comparó cuatro grupos de población judía israelí: residentes de kibutz religiosos, residentes de kibutz seculares, judíos haredi urbanos y judíos urbanos no haredi. Los investigadores siguieron durante 31 años los datos de 1.246.159 ciudadanos nacidos entre 1940 y 1960.
Los resultados mostraron diferencias en el riesgo de mortalidad entre los grupos. En comparación con los residentes religiosos de kibutz, los habitantes urbanos no haredi presentaron un riesgo de mortalidad 75% mayor y los residentes urbanos haredi un 27% mayor. Entre los residentes de kibutz religiosos y seculares no se encontraron diferencias estadísticamente significativas.
Los autores señalaron que factores como la cohesión social, el apoyo mutuo, las condiciones de vida y los recursos socioeconómicos podrían influir en la longevidad más allá de la afiliación religiosa.
El estudio también indicó que se requieren más investigaciones para evaluar el impacto de variables como el tabaquismo, la edad, el género y otras diferencias individuales.










