Siria anunció que solicitó su adhesión a la Alianza Internacional contra la Impunidad del Uso de Armas Químicas, coincidiendo con el aniversario del ataque químico de 2013 contra zonas de las afueras de Damasco que entonces estaban bajo control rebelde.
La decisión fue anunciada en una declaración conjunta con Francia, país que impulsó la alianza en enero de 2018. París acogió la solicitud como “una clara demostración del compromiso sirio de fortalecer la rendición de cuentas y la justicia, así como de combatir la impunidad”.
Damasco y París afirmaron además que conmemoran a las víctimas y reiteraron su respaldo a los esfuerzos para esclarecer lo ocurrido, garantizar justicia y exigir responsabilidades a los autores.
En agosto de 2013, las fuerzas del entonces presidente Bashar al-Assad fueron acusadas de utilizar armas químicas contra áreas controladas por rebeldes. Los servicios de inteligencia de Estados Unidos y organizaciones de derechos humanos cifraron en más de 1.400 el número de muertos, entre ellos mujeres y niños.
El gobierno de Assad negó su responsabilidad, aunque posteriormente aceptó entregar su arsenal químico para evitar ataques estadounidenses. Un informe de Naciones Unidas determinó después que existían pruebas claras del uso de gas sarín.
Bajo presión de Rusia y Estados Unidos, Siria se incorporó a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) y aceptó declarar y entregar sus reservas de agentes tóxicos. La OPAQ atribuyó posteriormente a las fuerzas de Assad otros ataques químicos cometidos durante la guerra civil.
Assad permaneció en el poder hasta 2024, cuando fue derrocado por fuerzas rebeldes lideradas por el actual presidente, Ahmed al-Sharaa.
Con motivo del aniversario del ataque, el ministro sirio de Asuntos Exteriores, Asaad al-Shaibani, lo calificó como “uno de los capítulos más dolorosos en la historia de Siria”.
“Mañana, la República Árabe Siria comienza una nueva fase para abordar el legado de este armamento. Hemos iniciado los procedimientos técnicos y logísticos necesarios para su eliminación, en cooperación con nuestros socios internacionales”, afirmó. También prometió perseguir a los implicados en el ataque.
Varios oficiales sirios relacionados con el episodio han sido detenidos desde la caída de Assad.
La guerra civil siria comenzó en 2011, después de la represión de protestas contra el gobierno que derivó en una rebelión armada. Más de medio millón de personas murieron y millones fueron desplazadas o forzadas al exilio.
La OPAQ readmitió a Siria el mes pasado, cinco años después de haberle retirado el derecho al voto.










