El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, es conocido por su afición a los relojes de lujo, pero una de sus últimas compras ha atraído una atención inusual. Según The Wall Street Journal, Altman encargó a comienzos de este año siete relojes personalizados al fabricante suizo de alta relojería Vanguart. Uno de ellos está destinado al propio Altman y los otros seis fueron fabricados para altos directivos de OpenAI.
Los relojes encargados están basados en el modelo Orb de titanio de la marca suiza, cuyo precio inicial alcanza los $180 000 por unidad. Para Altman, sin embargo, no se trata de la única pieza de colección. En 2023 fue visto con un reloj especialmente raro de Greubel Forsey, cuyo precio de lanzamiento rondaba los $480 000 y del que solo se fabricaron 33 unidades en todo el mundo.
La decisión de obsequiar un número reducido de relojes de lujo a un selecto grupo de ejecutivos despertó rápidamente la imaginación de los aficionados a la relojería en X. Numerosos usuarios compararon la iniciativa con la trama de “El Señor de los Anillos”, de J. R. R. Tolkien, donde se entregaron anillos de poder a distintos gobernantes. En Israel, la historia también recuerda a los relojes que Ofer Yannay, propietario del equipo de baloncesto Hapoel Tel Aviv, prometió la temporada pasada a sus jugadores si ganaban el campeonato, algo que finalmente no ocurrió.
Más allá de las bromas, el episodio refleja una tendencia mucho más amplia en el sector tecnológico. Durante los últimos años, los relojes de pulsera se han convertido en un símbolo de estatus especialmente destacado entre la élite de Silicon Valley. Recientemente, empleados de grandes compañías como Uber, Palantir y OpenAI mostraron relojes Tudor de edición limitada fabricados específicamente con la imagen corporativa de las empresas para las que trabajan.
Boris Power, responsable de investigación aplicada de OpenAI, por ejemplo, compartió fotografías de un reloj Tudor personalizado con la inscripción “La buena investigación requiere tiempo”. Esta edición constaba de unos 400 relojes, una cantidad considerable, aunque todavía pone de relieve la exclusividad de los siete Vanguart que Altman encargó para él y para otros altos directivos de OpenAI.










