La tecnológica Indra presentó el misil de crucero Squall en la feria de defensa UNVEX de San Javier, Murcia. Este sistema de ataque profundo marca un hito en la industria militar nacional al convertirse en el primer misil de crucero desarrollado y fabricado íntegramente en España, provisto de una cadena de suministro soberana.
El arma alcanza más de 300 kilómetros de distancia y su objetivo principal es la destrucción de infraestructuras críticas, sistemas de defensa antiaérea y centros de mando enemigos. A diferencia de otros sistemas del arsenal español, como el Taurus aerolanzable de diseño germano-sueco, el Squall se despliega desde lanzadores terrestres móviles y buques. Esta característica multiplica las opciones tácticas de las Fuerzas Armadas sin depender exclusivamente de la aviación de combate.
La estrategia operativa del sistema prioriza la penetración a baja altitud y la resistencia a interferencias electrónicas. El misil incorpora tecnologías para operar en entornos donde las señales de navegación satelital (GNSS) sufren bloqueos o manipulaciones. Al volar por debajo del horizonte del radar, el arma reduce drásticamente el tiempo de reacción del adversario en la fase final del impacto.
El diseño apuesta por un coste de producción reducido frente a sistemas similares en el mercado. Esta cualidad facilita su adquisición en grandes volúmenes y viabiliza tácticas de saturación. Ante un ataque coordinado con decenas de proyectiles simultáneos, las defensas antiaéreas enemigas se ven obligadas a agotar interceptores costosos, lo que inclina la balanza económica y operativa a favor del atacante.
Para asegurar el éxito de esta doctrina, la industria prevé una arquitectura de fabricación escalable con la capacidad de multiplicar su volumen de respuesta en situaciones de crisis. El Squall complementa otras innovaciones recientes de la compañía, como los drones Drizzle, y afianza la autonomía estratégica de España en armamento de precisión de largo alcance.










