Los mayores fabricantes israelíes de defensa han convertido la producción local en Europa en una parte cada vez más visible de su estrategia. Elbit Systems, Rafael e Israel Aerospace Industries cuentan con filiales, empresas conjuntas o acuerdos industriales en varios países, dentro de un mercado que eleva el gasto militar y exige que una parte creciente del trabajo se realice en el continente.
Elbit Systems reforzó este mes su actividad con una demostración del SkyStriker junto a Diehl Defence en Alemania. La prueba incluyó el lanzamiento, la detección y una acción autónoma contra un objetivo a 80 kilómetros. Elbit ya dispone de una estructura propia en Alemania, con capacidades de desarrollo, producción y mantenimiento, además de oficinas en Coblenza y Berlín.
Rafael avanza por otra vía. La empresa cerró un acuerdo con el estado de Baja Sajonia y el fondo Aurelius para adquirir una planta de Volkswagen en Osnabrück, destinada a fabricar componentes del Cúpula de Hierro. La operación se suma al contrato de unos €2 000 000 000 para suministrar el sistema Spyder a Rumanía, país donde Elbit también tiene infraestructura industrial.
Chipre aparece como otro punto de expansión. Empresas israelíes estudian instalar allí fábricas y centros de gestión. Rafael participó en conversaciones sobre esta posibilidad durante la reciente visita del presidente israelí Isaac Herzog a la isla. La pertenencia de Chipre a la Unión Europea y su cercanía con Israel ofrecen a esas compañías una base potencial para ampliar su actividad regional.
Grecia también ha incorporado producción nacional a sus compras. El acuerdo estratégico “Escudo de Aquiles”, firmado con el ministerio de Defensa de Israel, reserva a compañías griegas trabajos por unos €700 000 000, equivalentes al 22,5 % del valor total del contrato. La participación industrial local se ha convertido en una condición relevante para cerrar operaciones de gran escala.
La misma lógica aparece en las estructuras societarias de Rafael. EuroSpike comercializa el misil Spike en Europa desde 2004. Rafael posee el 20 % de la empresa y Rheinmetall y Diehl Defence controlan el 40 % cada una. EuroTrophy, creada alrededor del sistema de protección activa Trophy, se reparte entre Rafael, con el 40 %, y KNDS y GDELS, con el 30 % cada una.
Para las compañías israelíes, la implantación local permite participar en programas que reservan una parte de la producción a empresas del país comprador. También crea empleo y actividad fiscal en los Estados anfitriones, mientras las empresas amplían su capacidad de fabricación y acortan los plazos de suministro.
A escala continental, la expansión coincide con presupuestos de defensa más altos y con políticas que favorecen la fabricación interna. La OTAN apunta a un gasto de defensa cercano al 5 % del PIB para 2035. En la Unión Europea, la iniciativa SAFE contempla hasta 150.000 millones en financiación para compras militares y exige que al menos el 65 % del valor corresponda a adquisiciones procedentes de Estados miembros o de Ucrania.
Alemania refleja el peso económico de esta relación. El contrato de 2023 para el sistema Arrow 3 de Israel Aerospace Industries alcanzó $3 500 000 000 y recibió después un acuerdo adicional de 3.100 millones. Los datos del SIPRI sitúan a Alemania con el 21 % de las exportaciones israelíes de defensa entre 2021 y 2025, frente al 29 % de India y el 7,8 % de Estados Unidos.
La transferencia de tecnología, sin embargo, mantiene límites. Antes del acuerdo con Grecia surgió una disputa por el acceso al código fuente. Israel no entregó ese código. La solución prevista transfiere conocimiento a las empresas griegas para que desarrollen un código propio, bajo control de Grecia, para el sistema.










