La facción Beyajad propuso este jueves al presidente de Israel, Isaac Herzog, que encomiende a Gadi Eisenkot, dirigente del partido Yashar, la formación del próximo Gobierno. La delegación acudió a la residencia presidencial durante las consultas con las fuerzas elegidas para la 26.ª Knéset y expresó su disposición a colaborar con Eisenkot para que consiga constituir una coalición cuanto antes.
La recomendación fue presentada por una delegación integrada por los diputados Ram Ben-Barak, Meirav Cohen y Eitan Ginzburg, junto con Bruria Naim Arman y Liran Avishar Ben-Horin. Ginzburg aseguró que Beyajad apoyará los esfuerzos del líder de Yashar para formar el Ejecutivo y señaló que su partido quiere acelerar ese proceso.
Cohen interpretó los resultados de las elecciones como un mandato para sustituir al Gobierno de Benjamin Netanyahu. Afirmó que hay 67 escaños favorables a ese cambio y atribuyó el rechazo a la coalición saliente a varios asuntos: la masacre del 7 de octubre, la ausencia de una comisión estatal de investigación, el proyecto de ley sobre el reclutamiento militar y las modificaciones del sistema judicial. Se trata de los motivos que la diputada presentó para explicar el voto contra el Gobierno.
La posibilidad de incorporar partidos haredíes a una nueva coalición planteó una dificultad concreta para Beyajad. Cohen afirmó que su formación no aceptará una ley que permita eludir el servicio militar. Esa posición establece un límite a las conversaciones de gobierno, incluso si esas fuerzas resultaran necesarias para reunir apoyos parlamentarios.
La diputada admitió además que los 67 escaños a los que se refirió no constituyen un bloque homogéneo. Algunas de las formaciones comparten numerosos planteamientos con Beyajad, mientras que otras mantienen posiciones alejadas. Pese a esas diferencias, expresó su confianza en que Eisenkot pueda alcanzar acuerdos que permitan formar un Gobierno estable y duradero, aunque consideró necesario encontrar la mejor manera de hacerlo.
Cohen también manifestó su interés en ocupar el Ministerio de Educación. Vinculó esa aspiración con la escasez de profesores y el descenso de los resultados educativos, dos problemas que, a su juicio, requieren un Ejecutivo capaz de mantenerse en funciones el tiempo suficiente para afrontarlos.
Durante la reunión, Ram Ben-Barak abordó la propuesta de Herzog de impulsar un Gobierno de unidad. Defendió que la cooperación entre partidos de distintas ideologías es posible si comparten valores básicos. En cambio, rechazó una alianza con quienes, a su entender, no consideran iguales a todas las personas o sostienen una visión fascista.
Beyajad también se pronunció contra la convocatoria de otras elecciones. Ginzburg sostuvo que existe un amplio rechazo social a la repetición constante de comicios y se comprometió a trabajar para que la nueva Knéset complete su legislatura. Para el diputado, la responsabilidad de los dirigentes elegidos consiste ahora en constituir un Parlamento y un Gobierno que puedan funcionar, en lugar de devolver al país a las urnas.










