La revisión de la doctrina de seguridad nacional que Benjamín Netanyahu presentó ante periodistas israelíes provocó un enfrentamiento con Gadi Eisenkot y Yair Lapid. Los dos dirigentes opositores consideran que el documento pretende favorecer al primer ministro en las elecciones del 27 de octubre y que no ofrece respuestas suficientes a los problemas de seguridad del país.
Netanyahu expuso un cambio de orientación: abandonar la contención y dar prioridad a las acciones ofensivas. Sin embargo, Eisenkot y Lapid cuestionaron que ese planteamiento constituya una estrategia y situaron sus críticas en el contexto de los tres años transcurridos desde la masacre del 7 de octubre encabezada por Hamás.
Eisenkot, principal competidor electoral de Netanyahu, atacó especialmente las dos páginas difundidas por la oficina del primer ministro. Las calificó de “vacías” y sostuvo que contienen eslóganes sin relación con una verdadera doctrina de seguridad. También atribuyó al Gobierno el incumplimiento de cuatro objetivos: acabar con las capacidades militares y de gobierno de Hamás, disuadir a Hezbolá y a otras amenazas en el norte, garantizar la estabilidad en Judea y Samaria y mantener la unidad nacional.
Como alternativa, Eisenkot aseguró que, si encabeza el próximo Gobierno, impulsará la formulación y aprobación oficial de una estrategia de seguridad nacional pocos días después de asumir el cargo. Vinculó ese compromiso con una iniciativa legislativa que promovió junto a Yuli Edelstein, antiguo presidente del Comité de Asuntos Exteriores y Defensa de la Knéset.
Lapid también rechazó la presentación del primer ministro y la describió como un conjunto de “eslóganes inflados y carentes de contenido”. Señaló contradicciones entre las prioridades enunciadas y varias decisiones gubernamentales: la exención militar de los hombres haredíes frente al objetivo de superioridad militar, la falta de una comisión estatal para investigar el 7 de octubre frente a las promesas de preparación de inteligencia y el deterioro de las relaciones internacionales pese al propósito de reforzar las alianzas estratégicas.
Durante su encuentro con la prensa, Netanyahu defendió el proyecto de ley de su coalición relativo al servicio militar, respaldó la creación de una comisión de investigación cuyos integrantes serían designados políticamente y afirmó que el Ejército y la industria israelíes mantendrán sus esfuerzos para reforzar los vínculos internacionales a pesar del aislamiento actual.
En materia de seguridad regional, Lapid presentó un programa distinto. Propuso impedir la participación de Turquía y Qatar en los acuerdos para Gaza después de la guerra, cortar el ingreso de fondos qataríes al territorio, eliminar las capacidades militares de Hamás y la presencia de Hezbolá que permanece en el sur del Líbano. También planteó intensificar las operaciones contra Irán, con ataques que alcancen su industria petrolera.
Lapid añadió un compromiso de incorporar a los hombres haredíes al servicio militar en un plazo de dos años. Argumentó que retirar el respaldo económico a quienes eluden el reclutamiento permitiría ahorrar recursos cada año y destinarlos a la defensa sin incrementar los impuestos.










