Avigdor Liberman considera posible formar un gobierno estable en Israel sin el apoyo de Raam ni de la Lista Árabe Conjunta. El presidente de Israel Beitenu defendió este martes una salida política que evite otras elecciones, después de haber dejado abierta la posibilidad de cooperar con los partidos haredíes, a los que había rechazado durante la campaña.
El dirigente sostuvo que la distribución de fuerzas surgida de las urnas permite alcanzar un acuerdo si las negociaciones se conducen de manera adecuada. En un mensaje publicado por la mañana insistió en que deben evitarse nuevos comicios y afirmó que existe margen suficiente para constituir pronto un Ejecutivo capaz de funcionar sin las dos formaciones árabes.
Liberman no precisó quién encabezaría ese gobierno ni qué partidos aceptarían integrarlo. Tampoco explicó cómo conseguiría los 61 escaños que exige una mayoría parlamentaria. Su propuesta, sin embargo, no descartó a Shas ni a Judaísmo Unido de la Torá, dos partidos que podrían resultar decisivos para reunir esa cifra.
Los cuatro partidos del bloque contrario a Benjamin Netanyahu suman 48 escaños: Yashar! Obtuvo 21; Beyajad, 12; los Demócratas, ocho; e Israel Beitenu, siete. Judaísmo Unido de la Torá dispone de otros siete y Shas cuenta con seis. Si ambas formaciones haredíes se sumaran a los 48 diputados, el conjunto alcanzaría exactamente 61 escaños, sin necesitar a Raam ni a la Lista Conjunta.
Esa suma constituye una posibilidad aritmética, no un pacto alcanzado. También existen otras fórmulas, como un gobierno de unidad o la incorporación de partidos del bloque de derecha. Mientras Liberman mantenga su rechazo a compartir gabinete con Netanyahu, la incorporación de ambas formaciones haredíes sería la opción que permitiría obtener directamente los escaños necesarios entre los partidos mencionados.
El cambio de tono resulta relevante porque Liberman había prometido durante la campaña no entrar en un gobierno con partidos haredíes. Además, convirtió la legislación sobre el reclutamiento militar en uno de los asuntos centrales de su candidatura. Tras las elecciones, cuando le preguntaron si aceptaría cooperar con esas formaciones, respondió: “Ya veremos”.
En esa misma etapa posterior a la votación admitió que no sería realista aprobar la ley de reclutamiento entre las primeras decisiones de la nueva Knéset. Al establecer cuáles eran sus compromisos prioritarios, destacó que no participaría en un gobierno con Netanyahu y que rechazaba un Ejecutivo minoritario. No incluyó entre esas condiciones principales su anterior negativa a gobernar con los partidos haredíes.
Por ahora, Shas y Judaísmo Unido de la Torá no han anunciado conversaciones para integrarse en una coalición con los adversarios de Netanyahu. La oficina de Yaakov Asher, diputado y presidente de Judaísmo Unido de la Torá, afirmó que sus dirigentes no habían recibido propuestas de otros partidos. Añadió que el único mensaje recibido procedía del entorno de Netanyahu y expresaba su intención de mantener la alianza de la coalición existente.










