La jornada electoral en Israel registra una participación que no se veía a esta hora desde 1973. Hasta las 14:00, unos 3,29 millones de ciudadanos habían votado, el 44,9 % del electorado, de acuerdo con la Comisión Electoral Central. La elevada concurrencia nacional contrasta con los primeros datos de los centros de votación de las principales ciudades haredíes.
En Bnei Brak, Elad, Beitar Illit, Modiín Illit y Jerusalén, la proporción de electores que había acudido a las urnas era inferior a la registrada a la misma hora en anteriores elecciones. La diferencia preocupa a los equipos de campaña de Shas y Judaísmo Unido de la Torá, que siguen la evolución de la participación entre sus votantes.
En ambas formaciones consideran que una parte de su electorado está descontenta con el desempeño de los diputados haredíes durante la legislatura saliente. La situación de los alumnos de las yeshivás constituye uno de los principales motivos de malestar. Pese a las promesas reiteradas, sigue sin resolverse su situación frente al servicio militar, y persiste el temor a nuevas detenciones de estudiantes que no se presentaron en las oficinas de reclutamiento.

Las detenciones efectuadas en los últimos meses han agravado esas críticas. Entre los sectores haredíes lituanos y sefardíes existe la percepción de que sus representantes parlamentarios no consiguieron detenerlas ni ofrecieron protección suficiente a los estudiantes de las yeshivás. El desencanto se suma a la competencia de nuevas listas haredíes, creadas en meses recientes y vinculadas con distintas corrientes religiosas, que disputan votos a los partidos tradicionales.
La preocupación aumenta por las informaciones sobre una participación especialmente alta entre los votantes árabes. Esos reportes motivaron una conversación entre el primer ministro, Benjamín Netanyahu, y el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich. Los datos de la Oficina Central de Estadísticas sitúan a los haredíes en torno al 10,5 % de los ciudadanos con derecho a voto residentes en Israel, frente a aproximadamente el 18 % que corresponde a la población árabe.

En las Fuerzas de Defensa de Israel también se registra una participación elevada. El portavoz militar comunicó que, hasta las 13:00, había votado el 48 % del personal en servicio, frente al 44,4 % contabilizado a esa misma hora en los comicios anteriores. Para facilitar el sufragio se desplegaron alrededor de 850 mesas electorales militares, incluidas unidades móviles que permiten votar a los combatientes destinados en sectores operativos.
Los responsables de los partidos haredíes temen que la combinación de una concurrencia nacional elevada, una participación comparativamente menor de sus simpatizantes y la dispersión de votos entre distintas listas reduzca su peso relativo en la distribución de escaños. La participación en el sector árabe es otro elemento de esa preocupación.

Por ahora, la información sobre la menor participación haredí procede de datos preliminares. El efecto de estas diferencias sobre el reparto de mandatos solo podrá establecerse cuando se conozcan los resultados definitivos.










