La salida de Benny Gantz de la carrera por la 26.ª Knéset deja a sus votantes ante distintas alternativas. El partido Yashar aparece como el principal beneficiario en una encuesta de Noticias 14, con el 38 % de los apoyos que hasta ahora recibía Gantz. Otro 23 % aún no sabe a quién votará en las próximas elecciones.

El Likud ocupa el segundo puesto en esa distribución, con el 12 %, apenas por delante de Beyajad, que alcanza el 11 %. Más atrás figuran Miluimnikim HaKalkalit, con el 8 %, Amjá Israel, con el 5 %, y Los Demócratas, con el 3 %. Los resultados muestran que una parte considerable de quienes respaldaban a Gantz se dirige a partidos diferentes, mientras casi uno de cada cuatro permanece indeciso.

Gantz anunció el lunes su renuncia a participar en los comicios después de unos siete años y medio de actividad política. Azul y Blanco, el partido que presidía, atravesaba meses de retroceso electoral. Las encuestas le atribuían de manera reiterada una intención de voto insuficiente para superar el umbral de representación parlamentaria. A esa situación se sumaron las renuncias de dirigentes de la formación y las presiones políticas para que retirara su candidatura.
La decisión no fue repentina. Gantz había resuelto abandonar la contienda varias semanas antes de comunicarlo, aunque durante ese período negó públicamente que tuviera intención de retirarse.
En los días anteriores al anuncio, sus críticas se concentraron en antiguos compañeros de su espacio político, especialmente Avigdor Lieberman y Gadi Eisenkot. Los acusó de impulsar iniciativas para constituir un gobierno que dependiera del respaldo de los partidos árabes. Algunas voces del ámbito político interpretaron esos ataques como una respuesta contra quienes habían presionado para conseguir su retirada. El entorno de Gantz rechazó que se tratara de una campaña de venganza.
Tras su salida de las elecciones legislativas, Gantz prevé examinar la posibilidad de aspirar a la presidencia de Israel. Para alcanzar ese cargo necesitaría apoyos de diputados pertenecientes a distintos sectores políticos, ya que el presidente no es elegido directamente por los ciudadanos, sino mediante una votación secreta de los miembros de la Knéset.










