El Ministerio de Finanzas puso en marcha el proceso para construir una nueva planta desalinizadora, que prevé convertir en la más avanzada hasta ahora y en una de las mayores del mundo.
Como parte de esta etapa, publicó los documentos de precalificación para evaluar la capacidad profesional, técnica y financiera de los consorcios nacionales e internacionales que deseen participar en la licitación.
Las agrupaciones que superen esa evaluación competirán por el diseño, la financiación, la construcción, la operación y el mantenimiento de la planta, que estará ubicada en la zona industrial de Emek Hefer, en el centro de Israel, mediante una asociación público-privada con una duración de 25 años.
El Ministerio de Finanzas indicó que la instalación producirá 400 millones de metros cúbicos de agua desalinizada al año. Ese volumen representa cerca del 40 % del consumo anual de agua potable de los hogares y la industria.
El ministerio también señaló que la planta reforzará la seguridad hídrica de Israel durante las próximas décadas y que podría contribuir al proyecto Prosperidad, firmado por Israel, Jordania y los Emiratos Árabes Unidos en 2021. Si ese plan se concreta, Israel entregaría a Jordania 200 millones de metros cúbicos de agua al año y Jordania suministraría a Israel 600 MW de energía solar.
Sin embargo, el proyecto permanece paralizado.
La futura licitación incluirá exigencias más avanzadas en eficiencia energética. Aun así, la planta funcionaría con combustibles fósiles. Además, contempla la posibilidad de construir una central eléctrica de gas natural con una capacidad de hasta 300 megavatios para abastecer la instalación.










