El funeral del sargento de primera clase Yehuda Katz, desaparecido desde la batalla de Sultan Yacoub durante la Primera Guerra del Líbano, en 1982, se celebra este jueves en el cementerio judío del Monte de los Olivos, en Jerusalén, después de que sus restos fueran repatriados a Israel el martes.
Cientos de personas acompañaron el recorrido del cortejo fúnebre, que partió desde la yeshivá Kerem B’Yavne, en el sur de Israel, donde Katz estudió antes de incorporarse a las Fuerzas de Defensa de Israel. Entre los asistentes figuran el jefe del Mossad, Roman Gofman, y Gal Hirsch, exresponsable del gobierno para asuntos relacionados con rehenes y personas desaparecidas.
Durante la ceremonia, el hermano de Katz explicó que la familia observará la shiva, el tradicional período judío de siete días de duelo, porque, según dijo, hasta ahora nunca habían renunciado a la esperanza de encontrarlo con vida.
“Por lo que a nosotros respecta, Yehuda fue asesinado esta semana, no hace 44 años.”
El rabino Mordechai Greenberg, director de Kerem B’Yavne, también rindió homenaje a Katz y afirmó que su trayectoria demuestra que el servicio militar obligatorio no es incompatible con una vida religiosa. En declaraciones recogidas por medios hebreos, y en alusión al debate actual sobre el reclutamiento de hombres haredíes, sostuvo: “Hay quienes piensan que los estudiantes de yeshivá salen perjudicados en el ejército. Con Yehuda, fue al revés”.










