La Fuerza Aérea de Israel trasladó al norte del país al Escuadrón 190, encargado de operar helicópteros de ataque. La unidad dejó la Base Aérea Ramon, en el Néguev, y pasó a operar desde Ramat David.
El cambio forma parte de las medidas adoptadas después de una investigación interna sobre los fallos ocurridos durante la masacre del 7 de octubre. Las FDI buscan reducir el tiempo de respuesta ante incidentes en la frontera norte y mantener los helicópteros de ataque más cerca de esa zona.
Durante el ataque del 7 de octubre, las tripulaciones aéreas tuvieron que intervenir mientras la situación sobre el terreno cambiaba con rapidez y la información disponible era incompleta. Su tarea consistía en apoyar a las fuerzas terrestres y a civiles en esas condiciones.
A partir de esa experiencia, la Fuerza Aérea decidió modificar el despliegue de sus helicópteros de ataque y acercar parte de esa capacidad al frente norte. El ejército considera que estas aeronaves siguen siendo necesarias para responder en escenarios que se deterioran rápidamente y en condiciones operativas difíciles.
Un integrante del escuadrón defendió esa función: “No hay sustituto para esta máquina. No tiene sustituto en noches oscuras, con un tiempo loco, en las situaciones más duras que existen. Cuando llega un helicóptero de combate, cambia la batalla”.
También afirmó que la coordinación actual permite ofrecer a las fuerzas terrestres una capacidad de fuego considerablemente mayor que en años anteriores.
“Al final, la seguridad del Estado y la protección de las fronteras siguen siendo nuestros únicos objetivos”, añadió.










