En la plaza de la República, frente al Reichstag de Berlín, un joven de 22 años retiró la bandera de Alemania del mástil conocido como “bandera de la unidad” y la sustituyó por una de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). El incidente ocurrió este domingo hacia las 11:30, en vísperas del 88.º aniversario de la Noche de los Cristales Rotos, y provocó la intervención de la policía y los bomberos.
El hombre alcanzó la parte superior del mástil, de unos 30 metros, con material de escalada y un arnés de seguridad. Mientras él se encontraba en lo alto, otros dos participantes, de 20 y 32 años, permanecieron al pie de la estructura y le prestaron ayuda. El joven arrojó al suelo la bandera alemana y dejó izada la de la OLP.
Los agentes acordonaron el sector y retuvieron a los dos hombres que estaban abajo. El escalador permaneció aproximadamente una hora en el mástil y descendió por sus propios medios cerca de las 12:30. Los bomberos emplearon una plataforma elevadora para retirar la bandera palestina. La policía trasladó bajo custodia al joven de 22 años y a uno de sus acompañantes; el tercero quedó en libertad tras la comprobación de su identidad, con la orden de abandonar la zona.
La unidad de seguridad del Estado de la Policía de Berlín investiga a los tres implicados por posibles delitos de ultraje al Estado y sus símbolos, daños a bienes públicos, infracciones de la legislación sobre reuniones y entrada no autorizada. Las autoridades también evalúan si mantienen al escalador bajo detención preventiva.
El mástil no pertenece al conjunto de banderas instaladas dentro del edificio parlamentario. Se encuentra en un monumento nacional de la plaza de la República, frente al Reichstag. Sus colores negro, rojo y dorado representan en Alemania la unidad nacional, la libertad y la democracia; desde la reunificación de 1990 identifican al país unificado.
Más de un centenar de personas presenciaron lo sucedido. Parte del público aplaudió cuando el joven volvió al suelo y, posteriormente, también hubo aplausos dirigidos a los bomberos que arriaron la bandera de la OLP. La iniciativa propalestina “Peacefully Against Genocide” reivindicó la acción. Uno de sus representantes acusó a Alemania de complicidad en un “genocidio en Gaza” por su apoyo a Israel y el suministro de armas, y sostuvo que el canciller alemán debería ser juzgado.
La embajada de Israel en Alemania rechazó el acto. “Quien en Berlín iza la bandera palestina en lugar de la alemana deja inequívocamente claro que se opone a todo lo que representan el negro, el rojo y el dorado: libertad, democracia y Estado de derecho”, declaró la misión diplomática.
La coincidencia con el aniversario del pogromo nazi de noviembre de 1938 también suscitó críticas. Entre las noches del 9 y el 10 de ese mes, el régimen nazi organizó ataques contra los judíos: sinagogas incendiadas, viviendas y comercios destruidos, agresiones y asesinatos, además de decenas de miles de detenciones y deportaciones a campos de concentración.
En las redes sociales, la cuenta alemana KaterX vinculó expresamente la acción con esa conmemoración. “Berlín ha caído”, escribió, antes de cuestionar la actuación de los servicios de seguridad del Reichstag. Calificó lo ocurrido de “vergüenza para Berlín” y de muestra de un antisemitismo que vuelve a manifestarse.
También se pronunció Arne Schönbohm, presidente de la Academia Federal de Administración Pública de Alemania y antiguo director de la Oficina Federal de Seguridad de la Información. Consideró el episodio una “provocación inconcebible frente al Bundestag alemán” y añadió: “La libertad de manifestación es un valor importante, pero quien desprecia los símbolos de nuestro Estado cruza un límite. El respeto por nuestro país no es una calle de un solo sentido”.
La cuenta RadioGenoa, con unos 1,6 millones de seguidores y centrada habitualmente en la inmigración musulmana y lo que describe como una expansión del islam en Europa, instó a no tratar el episodio como un simple gesto simbólico. “No es solo una bandera. No es únicamente un símbolo de la guerra entre Israel y Palestina. Es, ante todo, un símbolo de la invasión islámica que ocurre actualmente en Europa”, sostuvo en una publicación.










