Cuatro jóvenes franceses afirman que fueron víctimas de un linchamiento brutal a manos de una turba musulmana en Ruan, en el norte de Francia, por cantar canciones católicas en público. Según los afectados, un grupo de unos veinte jóvenes los golpeó hasta dejarlos inconscientes y les provocó múltiples fracturas.

El ataque ocurrió el pasado fin de semana. Los cuatro habían celebrado el cumpleaños de uno de ellos con una cena y se dirigían a una feria local. Por el camino comenzaron a cantar canciones francesas, algunas de carácter cristiano. De pronto, según relataron, aparecieron por detrás varios jóvenes vestidos de negro y con el rostro cubierto, los rodearon y empezaron a lanzarles piedras. Una de las víctimas describió el episodio como “una escena apocalíptica”.
“Íbamos caminando y cantando canciones como «Caballeros de la Mesa Redonda» y otras de carácter cristiano”, explicó Martin, uno de los heridos. Los atacantes, según los jóvenes, gritaron “¡Vengan, aquí hay fascistas!” Antes de golpearlos a puñetazos y patadas. Las víctimas fueron hospitalizadas con fracturas en la nariz, los pómulos y los huesos de las órbitas oculares.

Durante toda la agresión, los atacantes profirieron insultos racistas y amenazas, entre ellas “blancos asquerosos”, “fascistas asquerosos” y “los vamos a matar”. Uno de los jóvenes recordó: “Nos trataron como enemigos. Tenían ojos asesinos. Daba miedo”.
Los cuatro presentaron una denuncia policial por “violencia motivada por la raza, la etnia, la nacionalidad o la religión”. Están convencidos de que los atacaron “por ser blancos, cristianos y franceses” y de que sus agresores los confundieron con activistas . “No nos permitieron existir en el espacio público como personas blancas”, afirmó uno de ellos.
Una fuente policial local afirmó que el mismo grupo de jóvenes había perpetrado una agresión similar unos días antes, en esa misma zona. “Sus objetivos son los «pequeñoburgueses», a quienes identifican indiscriminadamente como fascistas”, explicó. El ataque se produjo después de varias semanas de violencia creciente en las calles de Francia y de publicaciones en redes sociales locales que llamaban a “linchar a personas blancas”.










