El contralor de Nueva York, Mark Levine, abandonó su promesa electoral de invertir parte de los fondos de pensiones municipales en bonos de Israel. El funcionario atribuyó la decisión a obstáculos técnicos y consideraciones financieras, y sostuvo que no responde a motivos políticos.
“Por ahora, debido a algunos desafíos técnicos y consideraciones financieras, esta no es una inversión que podamos hacer”, explicó Levine. El contralor insistió en que siempre había condicionado la compra a criterios financieros.
La ciudad mantenía bonos israelíes desde la década de 1970, pero su anterior contralor, Brad Lander, decidió no renovar inversiones por unos $40 000 000 cuando los títulos vencieron a comienzos de 2023. Aquella decisión provocó un enfrentamiento con el entonces alcalde Eric Adams, partidario de mantener las compras.

Levine había prometido revertir la política de Lander durante su campaña. Aunque es partidario de Israel, también ha expresado críticas al gobierno de Benjamin Netanyahu. Su oficina reafirmó ese respaldo y recordó que la ciudad conserva más de $285 000 000 en otras inversiones radicadas en Israel.
Los fondos de pensiones municipales tenían un valor de $326 300 000 000 en agosto y habían obtenido una rentabilidad anual del 13%. Los bonos israelíes a dos y tres años ofrecían rendimientos cercanos al 5%. En los últimos años, las agencias de calificación han rebajado la nota crediticia de Israel por los conflictos militares, las tensiones políticas internas y otros factores.
El alcalde Zohran Mamdani, que se opone a la compra de deuda israelí, celebró la decisión. “No creo que nuestra ciudad deba comprar bonos de Israel. No compramos bonos de ningún otro Estado soberano. No creo que debamos hacer una excepción con Israel”, afirmó. Levine y Mamdani asumieron sus cargos a comienzos de 2026 y han mantenido una relación de cooperación pese a sus diferencias sobre Israel.

La organización antisionista Jewish Voice for Peace presentó el anuncio como una “victoria BDS”, en referencia al movimiento de boicot, desinversión y sanciones contra Israel, y reiteró su objetivo de que Nueva York retire todas sus inversiones de la economía israelí.
Israel Bonds defendió la solidez de los títulos. Su portavoz, Nate Miller, sostuvo que la economía israelí conserva su fortaleza, que gobiernos locales estadounidenses mantienen sus compras de esos bonos y que Israel ha pagado puntualmente el capital y los intereses de su deuda desde 1951, incluidos los compromisos contraídos durante casi cinco décadas con los fondos de pensiones de Nueva York.










