El presidente del Líbano, Joseph Aoun, pidió a Naciones Unidas que prolongue el mandato de la Fuerza Provisional de la ONU en el Líbano (FPNUL), cuya misión terminará el 31 de diciembre de 2026. Advirtió que su retirada dejaría un vacío de seguridad en el sur del país, donde Israel mantiene una zona militar tras la última guerra con Hezbolá.
El subsecretario general de la ONU para Operaciones de Paz, Jean-Pierre Lacroix, se reunió este miércoles con Aoun y con representantes de los países que aportan tropas a la FPNUL. Reafirmó el compromiso de Naciones Unidas con la paz y la estabilidad del Líbano y reconoció la solicitud formal de Beirut para obtener una prórroga temporal. “Las posiciones de las autoridades libanesas deben escucharse y tenerse en cuenta”, afirmó.
La última guerra comenzó en marzo, cuando Hezbolá lanzó cohetes contra Israel dos días después del inicio de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. Las fuerzas israelíes entraron en el sur del Líbano y tomaron decenas de localidades. Un alto el fuego mediado por Washington detuvo la guerra a finales de junio, pero Israel conserva una zona de seguridad que penetra unos diez kilómetros en territorio libanés. Más de 300.000 personas permanecen desplazadas, de acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones.

El Consejo de Seguridad acordó el año pasado, bajo presión estadounidense, que el mandato de la FPNUL finalizaría el 31 de diciembre de 2026, con un retiro progresivo de efectivos durante 2027. La misión opera desde 1978 y cuenta con unos 7.500 militares de casi 50 países. Estados Unidos e Israel consideran que no cumplió sus objetivos, entre ellos la aplicación de una resolución de 2006 que exigía el desarme de Hezbolá y el fin de su presencia armada en el sur. El grupo desarrolló una extensa infraestructura militar cerca de la frontera con Israel durante las décadas posteriores.
Aoun sostuvo que la permanencia de la FPNUL es especialmente importante por los ataques israelíes y la ocupación de pueblos y ciudades del sur. “Su retirada creará un vacío que tendrá repercusiones negativas en la seguridad de la región”, advirtió. En julio, 86 parlamentarios libaneses solicitaron al Consejo de Seguridad que mantuviera la fuerza y ampliara su mandato.

El acuerdo alcanzado en junio con respaldo estadounidense contempla el desarme de Hezbolá, la retirada gradual de las fuerzas israelíes y el despliegue del Ejército libanés en áreas piloto del sur. Su aplicación permanece prácticamente paralizada, y Hezbolá rechaza los acuerdos alcanzados este año tras las conversaciones directas entre Líbano e Israel en Washington y Roma.
La Unión Europea también apoya una extensión del mandato para evitar un vacío de seguridad. Francia e Italia, en cambio, han planteado formar una coalición multinacional que sustituya a la FPNUL.










