La decisión de reducir el personal diplomático de Estados Unidos en Oriente Medio coincide con nuevas advertencias sobre posibles ataques iraníes contra ciudadanos estadounidenses. Washington anunció una disminución de efectivos en sus embajadas de Jordania, Líbano, Qatar y Emiratos Árabes Unidos. Antes, en la misma semana, había ordenado la salida de los empleados no esenciales de su embajada en Arabia Saudita y de sus familiares, después de que aumentaran los ataques de los hutíes de Yemen, respaldados por Irán.
Dos funcionarios de Irán confirmaron el sábado a The New York Times que la República Islámica prepara ataques contra diplomáticos y personal de Estados Unidos. Uno de los informantes pertenece a la Guardia Revolucionaria y ambos permanecen en el anonimato. Para ellos, los funcionarios estadounidenses son objetivos aceptables por la cantidad de dirigentes iraníes y familiares de estos que han muerto a manos de Estados Unidos e Israel.
Un funcionario estadounidense citado en la misma información sostuvo que existen pruebas de que Teherán dispone de agentes dentro de Estados Unidos y que estos “no son simplemente ciudadanos iraníes”.
El jefe de inteligencia nacional estadounidense, Jay Clayton, había enviado días antes un memorando al secretario de Estado, Marco Rubio. En él advirtió que Irán había incrementado “considerablemente” sus esfuerzos para atacar a ciudadanos estadounidenses tanto en Oriente Medio como fuera de esa región.
La información de inteligencia israelí recopilada durante los últimos meses también apuntaba a preparativos iraníes contra funcionarios de ambos países. Diversas informaciones vincularon esa amenaza con medidas de seguridad tomadas en julio. Donald Trump salió de una cumbre de la OTAN en Turquía a bordo de un avión de servicios de catering, mientras que Benjamin Netanyahu viajó a Estados Unidos desde una base de la Fuerza Aérea y no desde el aeropuerto Ben Gurión.

El enfrentamiento entre los tres países se agravó el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel iniciaron una campaña conjunta de bombardeos contra Irán. Su propósito era debilitar al régimen iraní y destruir sus programas nuclear y de misiles balísticos. Las operaciones causaron la muerte de decenas de altos funcionarios, incluido el líder supremo Alí Jameneí, cuyo hijo Mojtabá fue nombrado sucesor.
Irán respondió con ataques de misiles balísticos que provocaron víctimas mortales en Israel y en países árabes aliados de Washington. También bloqueó el estrecho de Ormuz, una vía esencial para el transporte de petróleo. En abril, pocos días después de que entrara en vigor un alto el fuego frágil, Estados Unidos impuso su propio bloqueo al transporte marítimo iraní.
Las negociaciones de paz entre Washington y Teherán continúan paralizadas, con disputas intermitentes sobre el control de Ormuz. Estados Unidos e Israel elaboraron planes para reanudar los enfrentamientos después de las elecciones israelíes del martes y de las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre. El propósito de esos planes es aumentar la presión durante las conversaciones destinadas a reabrir el estrecho.










