John Hogue sitúa el 11 de septiembre de 2028 como fecha límite para el supuesto derrumbe de Estados Unidos como principal superpotencia. Conocido como el “Nostradamus americano”, atribuye esa posible transformación a una sucesión de crisis políticas, económicas y militares. Entre los escenarios que plantea figura una tercera guerra mundial desencadenada por una decisión de Donald Trump, aunque no asegura que sus pronósticos vayan a cumplirse.
Hogue ha dedicado unos 40 años al estudio de antiguas profecías, especialmente las del astrólogo francés Michel de Nostredame, conocido como Nostradamus, del siglo XVI. En un documento entregado en exclusiva al tabloide británico The Sun, interpreta esos escritos a partir de la tensión entre Washington y Teherán, la guerra en Ucrania y la situación política y económica de Occidente.
Una de sus hipótesis es que Trump podría recurrir a armas nucleares contra Irán. Hogue considera que el presidente está dividido por igual entre autorizar o descartar un ataque de esa naturaleza. También sostiene que el desgaste de las reservas occidentales de armamento convencional podría impulsar el empleo de armas nucleares tácticas e incluso misiles balísticos intercontinentales con carga nuclear.
En su descripción de una posible ofensiva contra Irán aparece la denominada “Montaña del Pico”, un complejo subterráneo fortificado próximo a la instalación nuclear de Natanz. Según Hogue, Trump podría ordenar que se atacara con ojivas nucleares capaces de penetrar profundamente en el terreno. Una operación de ese tipo provocaría, a su juicio, una respuesta iraní de gran intensidad y extendería el enfrentamiento más allá de Oriente Medio.
El escenario incluye ataques con misiles iraníes y drones norcoreanos contra buques de guerra estadounidenses en el mar Arábigo. Hogue también contempla que portaaviones de Estados Unidos sufran daños graves o se hundan, con miles de marineros e infantes de marina muertos. Se refiere a ese peligro como la “espada nuclear de Damocles” y considera posible que se materialice antes de 2028.
Sus advertencias no terminan con un intercambio nuclear. Otra parte de su interpretación describe una guerra de 27 años que destruiría infraestructuras energéticas y provocaría escasez de agua, hambre y desorden a escala mundial.

Para explicar la duración de ese eventual conflicto, Hogue une dos pasajes diferentes atribuidos a Nostradamus. Uno se refiere a la muerte cercana de un personaje llamado Mabus, seguida de grandes calamidades para personas y animales, venganza, sed y hambre. El otro, vinculado a la figura del anticristo, habla de una guerra sangrienta que se prolongaría durante 27 años. Algunos intérpretes identifican a Mabus con un tercer anticristo.
Hogue propone que Mabus sería una alusión a Mohamed bin Salmán, príncipe heredero de Arabia Saudita, cuyas iniciales se conocen como MBS. Imagina que una muerte repentina del dirigente, ya fuera por asesinato, un golpe palaciego o un accidente aéreo, podría dar inicio a una guerra de casi tres décadas.
En esa hipótesis, la confrontación podría adquirir carácter nuclear y devastar los sectores del petróleo, el gas natural y el helio de Asia occidental. La destrucción de instalaciones energéticas, oleoductos y cadenas regionales de abastecimiento causaría, a juicio de Hogue, una crisis energética mundial sin precedentes y privaría a poblaciones enteras de suministros esenciales.
La asociación entre Mabus y Bin Salmán es una interpretación personal de Hogue, no una identificación explícita en los escritos de Nostradamus. Tampoco existe en ellos un único pasaje que vincule directamente la muerte de Mabus con una guerra de 27 años. Esa relación procede de la combinación que Hogue hace de dos estrofas independientes.
La guerra ruso-ucraniano constituye otra posible vía hacia una guerra mundial en su pronóstico. Si países europeos intervinieran militarmente de forma directa en Ucrania, Hogue cree que Rusia podría atacar fábricas europeas de armamento con misiles hipersónicos. Una respuesta occidental con armas nucleares tácticas podría convertir esa escalada en una tercera guerra mundial.

En cuanto al futuro de Estados Unidos, Hogue cree que el predominio occidental de aproximadamente 500 años ha entrado en su fase final. Basa su previsión en un supuesto ciclo astrológico de 24 meses, al que denomina “Silencio de la trompeta”, que habría comenzado en septiembre de 2026 y concluiría en septiembre de 2028.
Durante ese intervalo, pronostica una crisis económica estadounidense caracterizada por fuertes aumentos del precio del combustible, una grave escasez de diésel y una inflación paralizante. Añade que la deuda nacional, la inestabilidad política y el liderazgo divisivo de Trump reducirían la influencia internacional del país.
Hogue fija el 11 de septiembre de 2028 como referencia simbólica porque se cumplirían 27 años de los ataques contra las Torres Gemelas y el Pentágono. Considera que para entonces “la América imperial ya habrá colapsado”.
El propio Hogue afirma que pretende promover decisiones favorables a la paz y no atemorizar al público. Todas estas predicciones, sin embargo, proceden de su interpretación de escritos de hace siglos, de la astrología y de sus apreciaciones sobre la política internacional. No existe evidencia científica de que las profecías de Nostradamus permitan anticipar hechos futuros ni fundamento comprobado para afirmar que los escenarios descritos ocurrirán.










