Israel examina la capacidad de Hamás para ejecutar otro ataque como el del 7 de octubre de 2023, después de que altos cargos del grupo transmitieran una amenaza explícita a través de un funcionario de Naciones Unidas. La advertencia no se limita a la Franja de Gaza: menciona posibles operaciones dentro de Israel, en Judea y Samaria y en el extranjero.
El mensaje fue entregado la semana pasada a Ramiz Alakbarov, coordinador humanitario de la ONU, durante un encuentro celebrado en su oficina de Gaza. Los representantes de Hamás le pidieron que comunicara su posición a Israel. Alakbarov se reunió después con el principal responsable militar israelí de enlace con los palestinos, el general de división Yoram Halevy, quien envió una carta urgente al primer ministro Benjamin Netanyahu y al ministro de Defensa Israel Katz.
En aquella comunicación, Halevy recogió las razones expuestas por los dirigentes de Hamás. El grupo atribuyó su pérdida de control sobre el terreno a las operaciones militares israelíes en Gaza, al desplazamiento de la Línea Amarilla y a la cancelación de las elecciones palestinas por parte de la Autoridad Palestina. Sus representantes advirtieron que no estaban dispuestos a aceptar la continuidad de esa situación.
Los dirigentes afirmaron que Hamás estaba preparado para lanzar otra ofensiva semejante a la del 7 de octubre allí donde encontrara la posibilidad de actuar. Halevy consideró excepcional el tono de la amenaza y subrayó que nunca antes se había trasladado un mensaje de esa naturaleza con tanta franqueza y claridad.
Los organismos de seguridad de Israel analizan si Hamás podría cumplir esa amenaza, dada la amplia presencia de las FDI en la Franja de Gaza. También contemplan la posibilidad de que una operación de ese tipo ocurra en un futuro más lejano.
El gabinete de seguridad israelí ha recibido evaluaciones sobre el aumento de los preparativos de Hamás para una eventual reanudación de los combates. Entre las actividades señaladas figuran la acumulación de armas y su traslado a zonas civiles. Hamás calcula que Israel no podrá emprender nuevas operaciones militares a gran escala hasta después de las elecciones de mitad de mandato de Estados Unidos, previstas para el 3 de noviembre.
El plan de paz para Gaza del presidente estadounidense Donald Trump permanece paralizado. Hamás se niega a desarmarse, mientras que Israel condiciona cualquier retirada de territorio de Gaza al cumplimiento de esa exigencia.
Las FDI mantienen ataques diarios contra personas a las que identifican como miembros de organizaciones terroristas que preparan atentados inminentes. Además, sus fuerzas han desplazado gradualmente hacia el oeste la Línea Amarilla, que separa el territorio bajo control militar israelí de la zona gobernada por Hamás, donde se encuentra prácticamente toda la población de Gaza. Ese desplazamiento ha ampliado el área controlada por las FDI.










