El Gobierno de Donald Trump mantuvo conversaciones con Irán sobre la deportación de ciudadanos iraníes desde Estados Unidos incluso después del inicio de la guerra. Los contactos, descritos en documentos judiciales que se hicieron públicos este jueves, comprendían la gestión de documentación de viaje y la búsqueda de posibles vías para ejecutar los traslados.
La revelación coincide con las notificaciones que han recibido personas bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE). El Iranian American Legal Defense Fund, organización que representa legalmente a iraníes detenidos, sostiene que al menos doce de ellos fueron informados durante la última semana de que serían enviados a Irán. A algunos se les comunicó que la deportación podría producirse tan pronto como el próximo domingo.
Esa organización presentó la demanda en cuyo expediente aparecieron los nuevos documentos. El juez responsable ordenó al Gobierno comunicar al tribunal con 24 horas de antelación cualquier plan definitivo de deportación de iraníes, ya sea hacia Irán o hacia otro país. También exigió un aviso por escrito cinco días antes de ejecutar cualquiera de esos traslados.
A mediados de octubre, la Administración estadounidense todavía contemplaba deportar iraníes mediante un tercer país cuyo nombre no figura en los documentos. Los escritos judiciales no establecen una fecha concreta para realizar esa operación. La posibilidad de esa ruta forma parte de las gestiones que las autoridades estadounidenses mantenían abiertas durante la guerra.
La relación administrativa entre ambos gobiernos en esta materia precede a la guerra. Otros escritos presentados ante el tribunal y correos electrónicos muestran conversaciones con Irán sobre deportaciones que se realizaron el año pasado y poco antes del comienzo de las hostilidades. Los nuevos documentos permiten establecer que los contactos continuaron una vez iniciada la guerra.
Las gestiones se inscriben en la política migratoria restrictiva del Gobierno de Trump, que ha incrementado las expulsiones de extranjeros. Los críticos de esa política advierten que algunos destinos elegidos para las deportaciones pueden poner en peligro la vida de las personas devueltas. Durante la guerra, las autoridades estadounidenses han mantenido contactos con Irán para encontrar vías de expulsión.
El Departamento de Estado evitó pronunciarse sobre las conversaciones y señaló que, por regla general, no comenta litigios pendientes ni intercambios diplomáticos privados. Para las demás preguntas remitió al Departamento de Seguridad Nacional, que no había ofrecido una respuesta inmediata.










