Donald Trump afirmó este jueves en la Casa Blanca que en una o dos semanas se conocerán decisiones importantes de Estados Unidos sobre Irán. El presidente vinculó ese plazo con la posibilidad de ampliar la acción militar contra la República Islámica, aunque también permanece abierta una salida negociada. Sus declaraciones se produjeron en el Despacho Oval, después de ocho meses de enfrentamiento con Teherán.
Al referirse a la continuidad de las operaciones, Trump sostuvo que su Gobierno debe decidir si adopta nuevas medidas para impedir que se repitan las amenazas procedentes de Irán. “Tenemos que tomar una decisión sobre si seguimos adelante y nos aseguramos de que esto no vuelva a ocurrir”, declaró. También advirtió: “Preferiría no destruir el resto del país, pero quizá tenga que hacerlo. Lo sabrán muy pronto”.
Cuando los periodistas le preguntaron por sus próximos pasos, respondió: “Van a ver cosas grandes en la próxima semana o las próximas dos semanas”. No precisó cuáles serían esas medidas ni anunció una operación concreta. La advertencia llegó inmediatamente después de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos.
Durante las semanas anteriores circularon informaciones de inteligencia sobre planes de contingencia del Pentágono para una ofensiva aérea y naval de alta intensidad contra objetivos estratégicos del régimen iraní. Esas informaciones señalaban que la planificación estaba terminada y que Washington había transmitido mensajes a países del Golfo para que consideraran la posibilidad de un ataque importante una vez concluida la votación estadounidense.
De acuerdo con ese escenario, Trump había preferido aplazar las operaciones militares de mayor envergadura hasta después de la jornada electoral. La presencia de portaaviones estadounidenses en posiciones regionales consideradas clave, entre ellos el Roosevelt, forma parte de la capacidad militar que tendría disponible la Administración para actuar contra Irán.
El mandatario también habló del bloqueo naval y de las presiones económicas ejercidas sobre Teherán. “Hay quienes dicen que lo que hacemos a Irán es una ocupación, y es, en efecto, una especie de ocupación”, afirmó ante los periodistas. Presentó esas medidas como instrumentos para impedir que el régimen recupere sus capacidades militares y estratégicas.
Trump sostuvo que, si las autoridades iraníes intentan reconstruir sus sistemas, necesitarían entre veinte y treinta años. Esa estimación acompañó sus amenazas de nuevos daños contra las instalaciones y capacidades del régimen, aunque el presidente no indicó qué objetivos específicos podría atacar Estados Unidos.
A la vez, continúan los contactos diplomáticos para explorar un acuerdo que imponga restricciones severas a Irán. Qatar conserva su función como intermediario para transmitir mensajes entre Washington y Teherán. También se han producido intentos de mediación del presidente ruso, Vladímir Putin, quien recientemente se reunió en Moscú con el jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní.
Los contactos rusos se desarrollan pese a la estrecha cooperación militar entre Moscú y Teherán, que incluye el suministro de lanzadores avanzados de misiles. Trump ya había mencionado anteriormente la disposición de Putin a participar en la búsqueda de una solución a la crisis.
El Gobierno estadounidense se encuentra así ante dos vías descritas en torno a la crisis: ejecutar una ofensiva de gran alcance contra activos estratégicos iraníes o emplear la presión militar para obtener un acuerdo internacional más restrictivo. Las declaraciones de Trump no resuelven cuál de esas alternativas prevalecerá, pero sitúan las próximas decisiones dentro del plazo de una o dos semanas que él mismo anunció.










