Arabia Saudita acusó a los hutíes de Yemen de dirigir un dron hacia La Meca y afirmó que sus defensas antiaéreas lo destruyeron al sur de la ciudad antes de que ingresara en el espacio aéreo restringido. Los hutíes rechazaron la acusación y la calificaron de falsa.
Turki al-Malki, portavoz de la coalición encabezada por Riad, señaló que sería el segundo intento atribuido a los hutíes contra La Meca desde el lanzamiento de un misil balístico en julio de 2017. La coalición sostuvo que la protección de los lugares sagrados y de los peregrinos es una “línea roja” y advirtió que responderá con medidas disuasorias.
La Organización de Cooperación Islámica, integrada por 57 países musulmanes, condenó el supuesto ataque. Arabia Saudita había emitido el martes alertas por posibles amenazas en varias zonas del sur del reino, incluida La Meca.
Hazem al-Assad, miembro del politburó hutí, negó que el grupo hubiera intentado atacar la ciudad y afirmó que la acusación saudí repetía una versión utilizada con anterioridad.

La escalada ocurre en medio de nuevos combates entre los hutíes, respaldados por Irán, y las fuerzas del gobierno yemení reconocido internacionalmente, apoyado por Arabia Saudita. El grupo hutí declaró un bloqueo marítimo contra el reino y afirmó que sus operaciones en el mar Rojo se dirigen contra embarcaciones saudíes.
Durante la ofensiva de la semana pasada, los hutíes tomaron el control de toda la costa yemení del mar Rojo y del estrecho de Bab el-Mandeb. Esa vía conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y tiene importancia para las exportaciones saudíes y para el tráfico comercial que utiliza el canal de Suez.
La nueva fase de la guerra comenzó en julio, cuando los hutíes ampliaron sus operaciones contra las fuerzas gubernamentales de Yemen. Naciones Unidas calcula que unas 82.000 personas han abandonado sus hogares desde comienzos de septiembre.
Abdullah al-Saadi, representante permanente de Yemen ante la ONU, pidió respaldo internacional contra los hutíes y afirmó que las fuerzas yemeníes buscan recuperar las instituciones estatales en todo el territorio.

Arabia Saudita y Egipto reclamaron garantías para la libertad y la seguridad de la navegación en Bab el-Mandeb y el estrecho de Ormuz. El príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman y el presidente egipcio Abdel-Fattah el-Sissi abordaron el asunto después de los avances hutíes en la zona.
Los hutíes también afirmaron haber derribado un F-15 saudí sobre la provincia de Marib con un misil aire-aire de fabricación local. Arabia Saudita no dio en el texto una confirmación de esa versión.
El portavoz militar hutí Yahya Saree acusó a Arabia Saudita de ejecutar 52 ataques aéreos contra Yemen en un periodo de 24 horas y sostuvo que algunos alcanzaron escuelas y puentes. La coalición saudí, por su parte, afirmó que responderá a los ataques contra su territorio y protegerá la soberanía del reino.
El cierre o deterioro de la seguridad en Bab el-Mandeb afectaría una ruta clave hacia el canal de Suez. Qatar advirtió el martes que un cierre del estrecho tendría consecuencias graves para el comercio internacional. Egipto también enfrenta menores ingresos del canal desde que los hutíes iniciaron en 2023 ataques contra el transporte marítimo del mar Rojo.
Los hutíes han atacado además infraestructura petrolera saudí. Un grupo de trabajo militar de Estados Unidos participa en esfuerzos para mejorar el intercambio de inteligencia y la planificación de asistencia a las fuerzas saudíes ante los ataques.










