Anduril Industries presentó el 12 de octubre de 2026 Steelfin, una familia de misiles tierra-aire diseñada para reducir el costo de la defensa contra drones, misiles de crucero, misiles balísticos y armas hipersónicas de maniobra. El proyecto combina un interceptor terminal común con propulsores de combustible sólido intercambiables, de modo que distintas versiones puedan atender amenazas diferentes sin requerir una plataforma completamente nueva para cada misión.
La arquitectura contempla tres diámetros de propulsor: 254, 457 y 533 milímetros. Las variantes compartirán aviónica, software, controles de vuelo e interfaces mecánicas, pero podrán incorporar motores, buscadores y configuraciones de ojiva diferentes. Entre las opciones de guiado figuran sensores de radar e infrarrojos. Anduril no ha comunicado todavía el alcance, la velocidad, la altitud de interceptación ni la masa de lanzamiento de los misiles.
Las versiones menores están orientadas a amenazas como los drones de ataque Shahed. Los modelos intermedios se proyectan para combatir aeronaves y misiles de crucero, mientras que los de mayor tamaño apuntan a misiles balísticos tácticos y, potencialmente, a objetivos hipersónicos. Por ahora, el programa ha completado pruebas balísticas iniciales, pero las pruebas de vuelo comenzarán en 2027 y aún no se han demostrado interceptaciones contra esas categorías de blancos.
El precio es uno de los principales argumentos de Anduril. La empresa pretende ofrecer una versión con aproximadamente el 80 % de la capacidad asignada al PAC-3 MSE por menos de la mitad de su costo, con una meta de alrededor de un tercio. Frente a un precio de referencia de $5 300 000 para el PAC-3 MSE, eso equivaldría a menos de 2,65 millones y a unos $1 770 000, respectivamente. Para misiones comparables a las del SM-2, busca superar el 80 % de su capacidad a cerca de un tercio de su costo de referencia de $2 500 000.
Anduril también plantea que una versión avanzada podría cumplir las misiones del sistema THAAD a una fracción de los $15 500 000 que cuesta cada interceptor de referencia. Estas cifras son objetivos de desarrollo y precio, no contratos de venta ni resultados de ensayos comparativos. La compañía todavía no ha fijado precios para las distintas configuraciones de Steelfin.
Otro componente del plan es su integración en sistemas ya utilizados por las fuerzas estadounidenses. Anduril propone compatibilidad con el lanzador Patriot M903A2, las celdas de lanzamiento vertical Mk 41 de la Marina, el sistema Typhon y el lanzador autónomo CAML, además de los sistemas de control de combate Aegis e IBCS. También estudia alojar dos o cuatro interceptores por celda Mk 41 en determinadas variantes, una posibilidad sujeta a las dimensiones de cada misil.
La empresa proyecta fabricar la mayor parte de los subconjuntos en la planta Arsenal-1, en Ohio, y recurrir a socios industriales para la integración final y parte de los motores. Su calendario sitúa el inicio de la producción a pleno ritmo a finales de 2028 o comienzos de 2029, con una capacidad inicial prevista de varios miles de misiles al año. El uso de componentes comunes busca facilitar ese aumento de escala y reducir la dependencia de un único proveedor.
El Steelfin aparece en un momento de presión sobre los inventarios estadounidenses de interceptores, debido al consumo de municiones defensivas en Oriente Medio y a la demanda de sistemas Patriot para Ucrania. Estados Unidos también impulsa el aumento de la producción de PAC-3 MSE y otros proyectos de interceptores más económicos. En ese contexto, el objetivo de Anduril es reservar los misiles de mayor costo para las amenazas que requieren sus prestaciones y disponer de alternativas más baratas para otras misiones. La incorporación efectiva de Steelfin dependerá de su desempeño en las pruebas y de la integración con los lanzadores y redes de defensa previstos.










