El 475.º Regimiento Independiente de Asalto de Ucrania, conocido como CODE 9.2, ha vuelto a utilizar tanques M1A1 Abrams en misiones de fuego directo contra posiciones rusas en la región de Járkov. Los blindados operan con barreras metálicas de protección, vigilancia aérea y drones interceptores FPV. En una acción divulgada el 11 de octubre, un Abrams combatió junto a un vehículo de infantería M2 Bradley y un interceptor ucraniano destruyó un dron ruso antes de que alcanzara al tanque.
El despliegue marca un cambio respecto de las restricciones que Ucrania impuso al empleo de los Abrams en sectores saturados de drones rusos. De los 31 carros entregados por Estados Unidos en 2023, cinco se habían perdido para abril de 2024. La vulnerabilidad ante ataques contra el techo de la torre, el compartimento del motor y la parte posterior del casco obligó a revisar las condiciones de uso de estos vehículos.
La nueva fórmula quedó reflejada en dos ataques cerca de Vilkhuvatka, en el distrito de Kupiansk. El 30 de septiembre, dos tanques con grandes estructuras protectoras avanzaron contra soldados rusos que ocupaban edificios. Atravesaron minas ligeras sin quedar inmovilizados y abrieron fuego directo contra las posiciones. Un cuadricóptero Mavic observó el recorrido y los objetivos para compensar la visibilidad reducida desde los carros, con apoyo adicional de drones FPV y un bombardero Vampire.
En la segunda operación, difundida el 11 de octubre, el regimiento desplegó un Abrams y un Bradley, ambos con protección metálica adicional frente a drones. Los blindados se aproximaron a las posiciones rusas, efectuaron sus disparos y se retiraron. Durante el ataque, un interceptor FPV ucraniano destruyó un dron ruso que se acercaba al Abrams.
Las cubiertas contra drones ofrecen protección adicional, pero también imponen restricciones. En el ataque de septiembre, limitaron el giro de las torres y obligaron a los conductores a orientar los cascos hacia los objetivos. Estas estructuras aumentan las dimensiones de los vehículos, reducen la visibilidad de las tripulaciones y complican la circulación por rutas estrechas, el mantenimiento y los movimientos del armamento.
Para compensar esas limitaciones, CODE 9.2 emplea drones de reconocimiento que supervisan el terreno y los blancos, además de interceptores que protegen a los blindados de amenazas inmediatas. El Abrams conserva la potencia de fuego de su cañón de 120 mm contra edificios y posiciones fortificadas. El Bradley aporta su cañón de 25 mm y misiles TOW. La eficacia de esta combinación depende, sin embargo, de mantener las comunicaciones, la observación aérea y suficientes interceptores durante la aproximación, el ataque y la retirada.
Ucrania recibió otros 49 M1A1 de Australia en 2025, además de los vehículos suministrados inicialmente por Estados Unidos. Las operaciones de CODE 9.2 muestran que los carros pueden volver a ejecutar ataques limitados con protección aérea y modificaciones estructurales. No demuestran todavía que ese dispositivo permita sostener una ofensiva mecanizada de mayor escala, que también exigiría cobertura para ingenieros, vehículos de municiones, equipos de recuperación y rutas de evacuación.










