El bombardero furtivo B-2 Spirit of Kitty Hawk regresó el 7 de octubre de 2026 a la base aérea de Whiteman, en Misuri, después de completar una revisión mayor en la Planta 42 de la Fuerza Aérea estadounidense, en Palmdale, California. Los trabajos incluyeron reparaciones estructurales y la restauración de componentes fundamentales para mantener su baja detectabilidad.
La intervención, dirigida por la oficina del programa B-2 de la Fuerza Aérea y ejecutada por Northrop Grumman, comprendió inspecciones de la estructura, reparación de zonas dañadas, renovación de recubrimientos furtivos y mantenimiento de elementos de sellado. También se sustituyó el borde de salida caliente, una pieza expuesta a las exigencias térmicas y acústicas de los cuatro motores del bombardero.
El mantenimiento de los recubrimientos, las juntas y las superficies exteriores es indispensable para preservar la capacidad furtiva del B-2. Aunque su configuración de ala volante contribuye a reducir la detección por radar, el deterioro de esos materiales puede comprometer la baja observabilidad de la aeronave y aumentar su vulnerabilidad frente a sistemas modernos de defensa antiaérea.
La revisión reveló además necesidades de mantenimiento que no estaban previstas. Los técnicos resolvieron parte de ellas mediante el traslado de un componente desde otra aeronave que ingresaba a revisión y la fabricación de una pieza adicional en las instalaciones. Estas tareas forman parte del mantenimiento especializado que exige una flota reducida, cuyos aviones permanecen fuera de servicio durante las intervenciones de mayor alcance.
Tras su regreso a Whiteman, el Spirit of Kitty Hawk pasará a la línea de modificaciones de la 509.ª Ala de Bombardeo para recibir nuevas mejoras en sistemas de comunicaciones y elementos de baja observabilidad. Por tanto, el final de la revisión en depósito no supone todavía la conclusión de todas las tareas previstas para el avión.
La Fuerza Aérea mantiene los B-2 para misiones de ataque convencional y nuclear de largo alcance mientras avanza la incorporación del B-21 Raider. En febrero de 2026 anunció un acuerdo con Northrop Grumman para aumentar un 25 % la capacidad anual de producción del nuevo bombardero. Hasta que el B-21 esté disponible en cantidades suficientes, la revisión y modernización de los B-2 seguirá siendo necesaria para conservar la capacidad estadounidense de operar en espacios aéreos fuertemente defendidos.










