American Rheinmetall presenta en AUSA 2026 un lanzador autónomo sobre un camión militar HX que puede incorporar interceptores de bajo costo de la empresa estadounidense Furientis. La configuración ya completó un disparo de prueba con un módulo de lanzamiento instalado en el vehículo, un avance hacia sistemas de defensa antiaérea móviles capaces de utilizar distintas municiones.
El ensayo se realizó durante el otoño de 2026 y permitió demostrar el funcionamiento inicial de la integración. Las compañías no revelaron qué interceptor se utilizó, su alcance ni las características del blanco. Tampoco anunciaron una incorporación de esta configuración al equipamiento del Ejército estadounidense.
El vehículo pertenece a la plataforma CAML de Rheinmetall y emplea un chasis de la familia HX. Puede desplazarse de forma autónoma, seguir rutas programadas, circular en convoy y operar por control remoto. Sus interfaces abiertas permiten instalar distintos módulos de armamento y automatizar operaciones de carga y descarga. Algunas de estas capacidades se probaron en junio de 2026 en Redstone Arsenal.
La arquitectura separa el vehículo portador del sistema de armas. En lugar de exigir un lanzador específico para cada misil, admite módulos intercambiables, como el contenedor empleado en la prueba con Furientis. La incorporación de otras municiones requeriría ensayos y procesos de certificación propios de cada modelo.
Furientis desarrolla el interceptor táctico F1.0 con el objetivo de facilitar la producción a gran escala y reducir los costos de fabricación. La empresa produce componentes fundamentales, entre ellos el buscador, la estructura, el sistema de control y el motor cohete de combustible sólido. El diseño utiliza superficies de control delanteras y componentes electrónicos comerciales para combinar maniobrabilidad con procesos de ensamblaje menos complejos. No está confirmado que el F1.0 haya sido el misil disparado desde el vehículo de Rheinmetall.
La propuesta sigue la orientación del programa CAML del Ejército de Estados Unidos, que busca un lanzador autónomo común para diferentes armas. El 21 de agosto de 2026, el Ejército adjudicó al Georgia Tech Research Institute un acuerdo para desarrollar prototipos de integración por un valor máximo de $33 400 000. Entre las categorías estudiadas figuran misiles Tomahawk, PAC-3 MSE y AIM-9X, además de cohetes guiados. No se ha anunciado la selección del interceptor de Furientis para ese programa.
Los lanzadores de operación remota permitirían distribuir posiciones de fuego y retirar al personal de vehículos expuestos al reconocimiento y a los ataques de precisión. Los interceptores de fabricación más económica también podrían ampliar las reservas disponibles frente a ataques repetidos. Su utilidad operativa dependería de la conexión con radares, redes de mando y control y sistemas de dirección de tiro.
La iniciativa aparece en un contexto de esfuerzos estadounidenses por aumentar la fabricación de interceptores. En enero de 2026, Lockheed Martin acordó elevar la capacidad anual de producción del PAC-3 MSE de unas 600 a 2.000 unidades para finales de 2030. El sistema de Rheinmetall y Furientis apunta a complementar las defensas existentes frente a determinadas amenazas, sin sustituir la función antimisiles balísticos del PAC-3 MSE.










