Un bombardero furtivo B-2A Spirit de la Fuerza Aérea de Estados Unidos participó recientemente en una misión de la Fuerza Operativa de Bombarderos en la base de la Real Fuerza Aérea Australiana (RAAF) de Amberley, en Queensland, Australia. La aeronave, identificada como “Spirit of Texas”, llegó a la instalación el 11 de junio de 2026 para incorporarse al ejercicio “Diamond Storm” de la RAAF.
“Diamond Storm” constituye el ejercicio final de la última fase del Curso de Instructores de Guerra Aérea (AWIC). Según el Ministerio de Defensa australiano, la presencia del B-2 permitió que los alumnos del AWIC pudieran “practicar el dominio de la integración de efectos aéreos avanzados”.
Un B-2A Spirit estadounidense se integró al ejercicio Diamond Storm en Australia para apoyar el entrenamiento avanzado del Curso de Instructores de Guerra Aérea de la RAAF.
“El Curso de Instructores de Guerra Aérea es fundamental para garantizar la preparación del personal de la Real Fuerza Aérea Australiana y para formar a la próxima generación de expertos en efectos de poder aéreo integrado, con el fin de hacer posible una estrategia colectiva de denegación en nuestra región”, declaró el comodoro Peter Robinson. “La inclusión del bombardero furtivo B-2 en el ejercicio es un claro ejemplo de la sólida relación y confianza entre Australia y Estados Unidos, y demuestra nuestra capacidad para formar profesionales capaces de operar al más alto nivel dentro de una fuerza internacional”.
Integración del B-2 en el Curso de Instructores de Guerra Aérea
El Curso de Instructores de Guerra Aérea (AWIC) de la Real Fuerza Aérea Australiana se realiza cada dos años y consiste en una formación intensiva de seis meses orientada a preparar especialistas en integración del dominio aéreo. El programa, que se extenderá hasta junio de 2026, combina sesiones académicas con la serie de ejercicios “Diamond”, desarrollados en distintos puntos de Australia.

En esa secuencia de maniobras —Diamond Seas, Shield, Spear y Storm— los alumnos del curso de Instructor de Guerra Aérea (AWI) aplican sus conocimientos en escenarios exigentes. El Ministerio de Defensa australiano definió Diamond Storm como la evaluación final de alta intensidad en las zonas de acceso del norte de Australia.
La intervención del B-2 en Diamond Storm comprendió integración de quinta generación con los F-35 australianos, apoyo aire-aire y reabastecimiento en tierra dentro de un escenario de ritmo elevado. Mientras el bombardero permaneció en la base de la RAAF en Amberley, personal australiano proporcionó apoyo logístico y de seguridad.
“Esta integración de alto nivel en todos los ámbitos es inestimable para mantener una preparación de primer orden, nuestra capacidad de ataque global siempre lista y la letalidad integrada con nuestros socios de la coalición”, afirmó el comandante del 393.º Escuadrón Expedicionario de Bombarderos de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. “Este ejercicio refuerza la idea de que Estados Unidos no afronta solo el difícil entorno internacional”.
La Fuerza Aérea de Estados Unidos indicó además en un comunicado que “esta actividad resulta valiosa como parte de los esfuerzos para apoyar la disuasión colectiva en la región, profundizando la integración aire-aire avanzada entre las Fuerzas de Defensa Australianas y los elementos aéreos estadounidenses para permitir que ambos países operen juntos de forma fluida”.
Maniobras de empleo ágil y reabastecimiento del B-2

De acuerdo con las leyendas de las imágenes publicadas por la Fuerza Aérea de EE. UU. en la red DVIDS, el B-2 ejecutó maniobras de “Agile Combat Employment”, entre ellas un reabastecimiento en pista y demostraciones de sus capacidades de ataque a larga distancia. Durante la misión, un avión cisterna KC-30 de la RAAF también reabasteció al bombardero.
Las imágenes muestran asimismo que la aeronave llevaba los parches blancos observados por primera vez durante las misiones de ida y vuelta efectuadas en el marco de la Operación Furia Épica. En aquella ocasión, las insignias fueron vistas en el “Spirit of Mississippi” y el “Spirit of Louisiana”.
Australia gana peso en los despliegues de bombarderos estadounidenses
El bombardero furtivo B-2 Spirit de la Fuerza Aérea de Estados Unidos ha adquirido una presencia cada vez más visible dentro de la cooperación en defensa entre Washington y Canberra. En los últimos años, varios despliegues de la Fuerza Operativa de Bombarderos (BTF) han puesto de manifiesto el creciente peso estratégico de Australia en la región indopacífica.

El primer despliegue importante reciente se produjo en julio de 2022, cuando cuatro B-2 del 509.º Ala de Bombarderos, con base en Whiteman, Misuri, llegaron a la base de la RAAF de Amberley, en Queensland. Ese despliegue, considerado uno de los mayores destacamentos de B-2 en el extranjero de los últimos años, también formó parte de la Iniciativa de Cooperación Reforzada entre Estados Unidos y Australia.
Durante la rotación de 2022, los bombarderos furtivos participaron en el ejercicio “Koolendong 22”, en el que volaron junto a cazas F-35A Lightning II de la Real Fuerza Aérea Australiana y realizaron entrenamientos de interoperabilidad con personal australiano. La actividad evidenció la capacidad de ambas fuerzas aéreas para operar de forma conjunta en escenarios complejos y, al mismo tiempo, reforzó la disuasión estratégica en toda la región del Indo-Pacífico.
El B-2 volvió a Australia en agosto de 2024, cuando dos aeronaves, apoyadas por aviones cisterna KC-135R Stratotanker, se desplegaron en la base de la RAAF de Amberley como parte de otra rotación de la Fuerza Operativa de Bombarderos (BTF). Ese movimiento se produjo en paralelo a los esfuerzos más amplios de Estados Unidos y Australia por ampliar la presencia militar estadounidense rotatoria en el norte australiano.
Los despliegues de la BTF también se enmarcan en los conceptos de “Empleo Ágil de Combate” y “Empleo Dinámico de Fuerzas” de la Fuerza Aérea de EE. UU. Ambos enfoques priorizan la imprevisibilidad operativa, la dispersión de bases y la capacidad de proyectar con rapidez poder de combate desde posiciones avanzadas, con Australia como un centro clave para las operaciones aéreas aliadas.