La Fuerza Aérea de Estados Unidos elevó casi 40% la cantidad de bombarderos B-52 Stratofortress disponibles y listos para volar mediante la campaña North Star, centrada en corregir demoras de mantenimiento, suministro, logística y apoyo de ingeniería.
El programa busca reducir el tiempo que una aeronave permanece fuera de servicio por falta de componentes, asistencia técnica o decisiones dentro de la cadena de sostenimiento. Equipos de logística, abastecimiento y mantenimiento revisan a diario los casos de aeronaves en tierra para resolver los retrasos entre distintas organizaciones.
La Fuerza Aérea indicó que algunos traslados de repuestos, que antes requerían una semana o más, ahora pueden completarse en dos o tres días. También se aplican procedimientos de mantenimiento desarrollados en las propias unidades para acortar plazos sin modificar los requisitos de seguridad.
La campaña también produjo resultados en la flota B-1 Lancer. Los problemas de piezas que afectan directamente a la misión, identificados como MICAP, bajaron de más de 450 a cerca de 160. Esa reducción permite dedicar más capacidad a fallas recurrentes, pedidos pendientes de alta prioridad y problemas de sostenimiento antes de que inmovilicen aeronaves.
La mejora de disponibilidad del B-52 tiene especial importancia durante la modernización de la fuerza de bombarderos estadounidense. El Stratofortress conserva funciones de ataque convencional y nuclear de largo alcance, mientras la Fuerza Aérea prepara su permanencia en servicio durante las próximas décadas.
North Star también pretende sostener la disponibilidad del B-1 y del B-2 Spirit durante la transición hacia el B-21 Raider. El objetivo es preservar la capacidad operativa de las flotas actuales mientras avanza la incorporación de la nueva generación de bombarderos estratégicos.










