La 25.ª División de Infantería del Ejército de Estados Unidos integró buques de superficie no tripulados en una misión de seguridad litoral durante el ejercicio Salaknib 2026 en Filipinas. Imágenes publicadas por DVIDS el 17 de junio mostraron las embarcaciones en tareas de escolta junto a un buque logístico estadounidense.
La operación cubrió 260 millas desde Casiguran hasta la Base Naval Camilo Osias, con el buque logístico transportando vehículos blindados y personal filipino. El despliegue permitió evaluar el uso de plataformas navales no tripuladas como parte de una misión de protección marítima vinculada a fuerzas terrestres.
Los buques no tripulados desplegados en Salaknib 2026 funcionaron como una pantalla de vigilancia litoral para detectar contactos, transmitir información y dar más tiempo de reacción a las fuerzas estadounidenses y filipinas.
Buques no tripulados para seguridad litoral en Filipinas
El Ejército de Estados Unidos no especificó el modelo empleado, pero el contexto apunta a los MANTAS T-12. Washington transfirió cuatro unidades de ese tipo a Filipinas en 2024 mediante financiación militar extranjera, junto con un Devil Ray T-38 de mayor tamaño.
El Pentágono identificó públicamente esos sistemas en noviembre de 2024 como parte de las capacidades destinadas a operaciones en la zona económica exclusiva filipina del mar de la China Meridional. En ese entorno, los buques no tripulados ofrecen vigilancia persistente sin exponer a tripulaciones en rutas costeras vulnerables.
Las lanchas no portan armamento. En las imágenes no se observan soportes para cañones, misiles ni lanzacohetes, lo que confirma que su valor operativo reside en la detección, la vigilancia y la conexión en red con otras unidades capaces de actuar sobre los contactos localizados.
Sensores, comunicaciones y perfil del MANTAS T-12
Estas embarcaciones pueden integrar cámaras electroópticas e infrarrojas, terminales de comunicaciones, equipos de vigilancia electrónica y cargas útiles de sonar o contramedidas antiminas. Su función consiste en localizar, clasificar, rastrear y notificar contactos para que una unidad costera, una aeronave, una patrullera o una batería disponga de mejor información táctica.
El MANTAS T-12 mide 3,6 metros de eslora, tiene una capacidad de carga útil de 64 kg y utiliza propulsión eléctrica de doble hélice. Alcanza más de 30 nudos de velocidad máxima, navega a 12 nudos de crucero y cuenta con un alcance superior a las 100 millas náuticas.
Su casco de catamarán en fibra de carbono le proporciona calado reducido y baja firma visual. Esa combinación favorece operaciones discretas en aguas litorales, canales, aproximaciones a puerto y zonas donde una plataforma tripulada de mayor tamaño sería más fácil de detectar o interceptar.
Camilo Osias y el valor estratégico del estrecho de Luzón
La Base Naval Camilo Osias, situada en Santa Ana, en la provincia filipina de Cagayán, fue uno de los cuatro emplazamientos adicionales del Acuerdo de Cooperación Reforzada en materia de Defensa anunciados por Estados Unidos y Filipinas en abril de 2023. Su ubicación frente al estrecho de Luzón y las aguas entre Luzón y Taiwán le otorga importancia directa para operaciones en el norte del archipiélago.
Durante Salaknib 2026, el ejercicio evaluó si unidades de inteligencia y guerra electrónica del Ejército, como el 125.º Batallón de Inteligencia y Guerra Electrónica, podían gestionar una pantalla marítima como parte de la maniobra terrestre. Los buques no tripulados se desplegaron en un perímetro mientras el buque logístico se aproximaba a puerto y transmitieron información al personal en tierra.
Un soldado indicó que las embarcaciones escoltaban al buque desde una distancia aproximada de seis millas. Esa separación permite ampliar el margen de alerta, identificar contactos antes de que entren en una zona crítica y reducir la presión sobre el buque logístico durante la aproximación.
Más tiempo de reacción para fuerzas terrestres y navales
El valor táctico de estos sistemas no se limita al video que transmiten. Su principal aporte es el tiempo que ganan para la fuerza conjunta, porque una detección más temprana permite modificar un punto de desembarco, mantener un buque fuera de un canal vulnerable o activar sensores aéreos antes de que la amenaza cierre distancia.
La utilidad real depende de la velocidad con que los datos lleguen a un nodo de mando y de si ese nodo está conectado a fuerzas con capacidad de respuesta. En una operación litoral, la información solo produce ventaja si puede transformarse en una decisión rápida y en una acción coordinada entre unidades terrestres, aéreas y marítimas.
La capacidad también presenta límites. El estado del mar, la autonomía de la batería, la pérdida de comunicaciones, las interferencias, la captura, el fuego de armas ligeras y las intrusiones cibernéticas pueden afectar a estas embarcaciones. Por eso Salaknib 2026 funcionó tanto como evaluación de mando y control como demostración del uso de buques no tripulados en un entorno marítimo disputado.






