Integrar un cañón en un avión de baja observabilidad obliga a resolver dos necesidades distintas: disponer de un arma de tiro directo y conservar una superficie exterior compatible con la reducción de la firma radar. El F-35A incorpora el GAU-22/A para atacar blancos aéreos y terrestres, con una instalación interna que evita recurrir a una cápsula externa. Su utilidad combina esa disponibilidad permanente con restricciones concretas: una reserva reducida de munición, proyectiles sin guiado y una integración que debe soportar las cargas y los gases del disparo. Fuerza Aérea estadounidense.
El GAU-22/A, fabricado por General Dynamics Ordnance and Tactical Systems, es un cañón rotativo de cuatro tubos y calibre de 25 milímetros. Deriva del GAU-12/U de cinco tubos, utilizado en el AV-8B Harrier. La adaptación redujo el peso en más de 18 kilogramos y el volumen en un 20 % frente a una configuración equivalente del modelo anterior. El arma pesa 104,3 kilogramos y mide aproximadamente 2,11 metros de longitud; esas cifras corresponden al cañón, sin representar el conjunto completo instalado en el avión. Ficha del fabricante.
El mecanismo Gatling distribuye el funcionamiento entre cuatro tubos, cada uno con su correspondiente conjunto de cierre. Cada tubo dispara una vez por revolución, lo que reparte el calentamiento y las cargas mecánicas. El movimiento procede de una fuente de energía externa; la ficha técnica describe accionamiento hidráulico y alimentación sin eslabones. La cadencia máxima alcanza los 3.300 disparos por minuto. La rotación continua reduce las cargas de impacto sobre los componentes, aunque el sistema debe absorber las fuerzas que genera el disparo. General Dynamics.

En el F-35A, la instalación queda dentro del fuselaje, con la salida del arma en el costado izquierdo. Una compuerta cubre la abertura cuando el cañón no dispara, como parte de su integración en una plataforma de baja observabilidad. El F-35B y el F-35C utilizan el mismo modelo de cañón en cápsulas externas específicas para cada variante. Compartir el arma permite conservar elementos comunes, pero las diferencias de montaje producen condiciones distintas para las cargas estructurales y la precisión del sistema instalado. DOT&E, informe de 2018.
El montaje interno convierte al cañón en armamento permanente del F-35A
La reserva de munición establece un límite inmediato. La documentación presentada al Congreso estadounidense describió el sistema interno con una capacidad de 182 cartuchos. A la cadencia máxima publicada por el fabricante, esa cantidad equivale, por cálculo, a unos 3,3 segundos de fuego continuo. Es una equivalencia teórica que no incorpora los transitorios de funcionamiento. La combinación de cadencia elevada y reserva reducida permite concentrar numerosos disparos en un intervalo breve, pero deja poco tiempo acumulado de fuego durante una salida. Documentación del Congreso.
Su función operativa incluye el combate aire-aire y el ataque a tierra. En el apoyo aéreo cercano, el cañón aporta una opción de tiro directo cuya conveniencia depende del blanco y de las condiciones de la misión. Los proyectiles siguen una trayectoria balística después de abandonar el tubo: el sistema de puntería ayuda al piloto, pero no corrige su recorrido en vuelo. Los primeros entrenamientos de unidades operativas combinaron el funcionamiento del arma, las indicaciones de puntería, las prestaciones del avión y la destreza del piloto. Air Combat Command.
El cartucho pertenece a la familia de 25 × 137 milímetros. Dentro de ella, Nammo desarrolló la munición APEX PGU-47/U para el F-35, con efectos perforantes y explosivos y una función trazadora. Su diseño contempla blancos aéreos y objetivos terrestres de distintas características, incluidos blancos sin protección y con blindaje ligero. La combinación de efectos amplía los tipos de objetivo que puede abordar una misma munición. El resultado sobre cada blanco sigue condicionado por sus materiales, su protección y las circunstancias del impacto. Nammo.
La integración requirió verificar mucho más que la alimentación del arma. Las pruebas terrestres realizadas en Edwards en 2015 examinaron la apertura de la compuerta, la aceleración y desaceleración del conjunto rotativo y la evacuación de gases inflamables. El programa también contempló los efectos de las vibraciones, la acústica y el flujo de aire durante el vuelo. Las evaluaciones posteriores revelaron problemas de precisión asociados al montaje: el funcionamiento mecánico del cañón y la exactitud de sus impactos constituían requisitos separados. Pruebas de integración, evaluación operacional.
Los errores de alineación afectaron a la precisión del sistema instalado
El informe de DOT&E correspondiente a 2018 calificó como inaceptable la precisión obtenida entonces por el cañón interno del F-35A. Las investigaciones identificaron desalineaciones en los soportes que introducían errores en la orientación de la boca. Las modificaciones del software habían mejorado la estabilidad de las indicaciones de puntería, pero todavía no corregían aquellos errores de precisión. En esa misma evaluación, las instalaciones externas del F-35B y del F-35C cumplieron las especificaciones contractuales de precisión contra blancos terrestres. DOT&E.
La resistencia de la estructura planteó otra dificultad. La GAO documentó en 2024 nuevas grietas en paneles próximos al cañón de algunos F-35A, relacionadas con presiones superiores a los límites previstos en el diseño. El programa gestionaba entonces el problema mediante inspecciones después de utilizar el arma y sustitución de paneles agrietados. Ese hallazgo describía una cuestión de durabilidad estructural. Su corrección requería comprobar la resistencia de las piezas de reemplazo, además de cualquier trabajo destinado a mejorar la alineación y la puntería. GAO, informe de 2024.
La disponibilidad operativa también requiere equipos de carga, personal capacitado y munición de entrenamiento compatible. Las unidades de Hill incorporaron cargadores específicos y consolidaron procedimientos de mantenimiento al introducir el tiro real en su entrenamiento. La familia de municiones de Nammo incluye los cartuchos de práctica PGU-51/B y PGU-52/B, desarrollados para reproducir el comportamiento balístico de la munición de combate y reducir el riesgo de rebote. El segundo incorpora trazador, que permite observar el recorrido de los proyectiles durante los ejercicios. Air Combat Command, Nammo.
El suministro contratado para esta familia comprende munición APEX de combate y cartuchos de práctica. Nammo obtuvo pedidos de Suiza y de la Agencia de Apoyo y Adquisiciones de la OTAN para Alemania, Polonia, Bélgica y Dinamarca, por un valor conjunto aproximado de €60 000 000. La empresa estableció el inicio de producción para 2026 y entregas durante los dos o tres años posteriores. Esos pedidos reúnen el abastecimiento para empleo operativo y entrenamiento del GAU-22/A integrado en el F-35A. Nammo.










