El caza ruso surgió del MiG-29, falló en India y quedó limitado por costos, doctrina, exportaciones y baja producción.
Del MiG-29 al MiG-35: rediseño técnico de un caza medio
Durante tres décadas, la aviación de combate soviética y rusa separó sus programas entre aeronaves pesadas de largo alcance y cazas tácticos de peso medio. En ese marco, Mikoyan organizó su trabajo a partir del MiG-29, un interceptor de defensa puntual previsto para operar cerca del frente. La transición al MiG-35 exigió modificar físicamente el MiG-29K naval y el MiG-29M, con el fin de entregar un caza polivalente para superioridad aérea y ataque a tierra.
En la planta Sokol de Nizhny Novgorod, los ingenieros reforzaron los largueros del fuselaje, eliminaron las tomas de aire auxiliares superiores del diseño original e incrementaron el volumen interno para combustible en la espina dorsal y en las raíces alares. Esa adaptación buscó ampliar la utilidad operativa de una célula de tamaño medio, aunque sin abandonar la base técnica heredada del MiG-29 y de sus variantes navales y modernizadas.
El MiG-35 recibió un sistema de control de vuelo digital de redundancia cuádruple y dos turborreactores de doble flujo Klimov RD-33MK. Esta variante elevó el empuje en un siete por ciento frente a los motores originales y redujo la firma térmica y visual con una cámara de combustión dotada de nuevos inyectores. En la cabina, el panel de instrumentos sustituyó los diales analógicos por tres pantallas multifunción de cristal líquido.

El consorcio Phazotron-NIIR diseñó el radar de barrido electrónico activo Zhuk-AE, cuyo arreglo de antenas reunía seiscientos ochenta módulos independientes de transmisión y recepción. El equipo técnico instaló además el sistema optoelectrónico OLS-UEM bajo el fuselaje frontal. Este equipo permitía captar emisiones infrarrojas de aeronaves enemigas sin activar los emisores de radiofrecuencia de a bordo, una capacidad pensada para reducir la exposición electrónica del caza.
Datos clave del desarrollo y rechazo del MiG-35
- El RD-33MK elevó el empuje en un siete por ciento frente a los motores originales.
- El radar Zhuk-AE reunía seiscientos ochenta módulos independientes de transmisión y recepción.
- Las pruebas indias incluyeron la base aérea de Leh, a tres mil quinientos metros de altitud.
- India rechazó el caza en 2011 tras tabular catorce fallos técnicos críticos.
- La exclusión canceló una proyección de compra de ciento veintiséis aeronaves.
La licitación india reveló fallos técnicos críticos del caza
Después de esas modificaciones, el aparato burocrático de exportación del complejo militar-industrial ruso orientó la aeronave hacia la licitación de la Fuerza Aérea de la India. El programa de Adquisición de Aviones de Combate Multirrol Medios requería costos bajos durante todo el ciclo de vida, alta disponibilidad en la línea de vuelo y un radar de barrido electrónico con parámetros de detección transhorizonte.
Para activar la campaña de pruebas, Mikoyan trasladó dos prototipos a la base aérea de Yelahanka en 2007. Ante las exigencias indias, los ingenieros rusos enviaron unidades con las primeras iteraciones del radar Zhuk-AE. Los pilotos de prueba realizaron vuelos de demostración en el subcontinente indio, bajo condiciones atmosféricas de alta humedad y temperaturas extremas, con el objetivo de medir el comportamiento real de los sistemas.

En la fase de evaluación, la aviación india incluyó pruebas de altitud en la base aérea de Leh, en la cordillera del Himalaya, a tres mil quinientos metros sobre el nivel del mar. Allí, las tripulaciones documentaron divergencias entre las especificaciones del catálogo del fabricante y el rendimiento físico de los sistemas en vuelo. El radar Zhuk-AE mostró un alcance de detección inferior a los parámetros previstos en la licitación.
Los turborreactores RD-33MK presentaron consumo excesivo de combustible y desgaste físico acelerado en los álabes de las turbinas de alta presión. Por esas deficiencias, el ministerio de Defensa de la India rechazó el caza ruso en 2011 tras tabular catorce fallos técnicos críticos. La exclusión canceló una proyección de compra de ciento veintiséis aeronaves y eliminó el flujo exterior necesario para completar la maduración del paquete de aviónica.
La doctrina rusa favoreció cazas pesados sobre el MiG-35
Después de la pérdida del contrato indio, la viabilidad comercial del MiG-35 quedó limitada por las necesidades logísticas y doctrinales del mercado interno ruso. La Federación Rusa abarca once husos horarios, por lo que las directrices del Estado Mayor exigen aeronaves con radios de combate amplios. Esa prioridad responde a las patrullas de fronteras árticas y a la escolta de bombarderos estratégicos sobre el océano Pacífico.
El ministerio de Defensa ruso concentró las asignaciones presupuestarias en los cazas pesados Su-30SM y Su-35S, fabricados por Sukhoi. Esos aviones transportan hasta ocho toneladas de armamento y alcanzan distancias operativas superiores a tres mil kilómetros sin reabastecimiento en vuelo. En cambio, el MiG-35, condicionado por el volumen de su fuselaje medio, ofrece un radio de combate inferior a mil kilómetros con carga bélica máxima.

Ante esas restricciones, Rostec y la dirección de Mikoyan iniciaron una fase de rediseño tras la cancelación del contrato indio. Los equipos de ingeniería modificaron el fuselaje para uniformar al máximo las versiones monoplaza y biplaza. Ambas variantes pasaron a compartir la misma cúpula y la misma geometría frontal, una decisión técnica orientada a reducir los costos de ensamblaje en las líneas de fábrica.
La Fuerza Aérea de Rusia retomó el programa de pruebas estatales en 2017. Los pilotos del centro de vuelo de Akhtubinsk sometieron la célula a regímenes de altos ángulos de ataque y validaron la integración del armamento guiado de precisión en nueve puntos de anclaje. Los técnicos armeros conectaron misiles aire-aire R-77-1, misiles aire-superficie Kh-29 y munición guiada KAB a los pilones subalares.
Producción limitada, exportaciones fallidas y uso experimental
Cuando el modelo pasó de prototipos a línea de ensamblaje, las órdenes de trabajo fueron reducidas. El ministerio de Defensa ruso firmó el primer contrato de adquisición en el foro militar Army 2018, y el documento formal ordenó fabricar seis unidades. Las comandancias de la Fuerza Aérea rusa asignaron esos fuselajes iniciales al equipo de demostración acrobática Vityazi y a escuadrones de evaluación de armamento.
El alto mando militar no creó regimientos de combate de primera línea con el modelo de Mikoyan. Por ello, la cadencia de fabricación en las naves industriales de Lukhovitsy se mantuvo por debajo de dos aviones anuales durante el lustro posterior a la firma del documento. Al mismo tiempo, otros ministerios de defensa con inventarios de material ruso eligieron variantes de menor costo y menor complejidad electrónica.

Egipto ejecutó un contrato por cuarenta y seis unidades de la variante MiG-29M/M2. Esas aeronaves comparten los largueros reforzados y los turborreactores RD-33MK del MiG-35, pero carecen del radar de barrido electrónico activo Zhuk-AE. En su lugar, los ingenieros rusos instalaron el radar de barrido mecánico Zhuk-ME. Argelia y Malasia rechazaron el nuevo caza táctico y dirigieron recursos hacia cazas pesados Sukhoi.
En la etapa actual, el programa industrial del MiG-35 se mantiene con baja intensidad técnica y comercial. La planta de Lukhovitsy fabrica secciones de duraluminio y titanio e integra turborreactores Klimov en lotes acotados a los presupuestos anuales del Estado ruso. La Fuerza Aérea de Rusia opera menos de diez unidades funcionales, destinadas a certificación de misiles tácticos y calibración de radares, sin despliegue documentado en bases fronterizas.