El Ejército retoma la adquisición del interceptor GEM-T ante la escasez de municiones, el aumento de la demanda mundial y las guerras recientes.
Raytheon recibe el primer pedido nacional de GEM-T en tres décadas
Las fuerzas armadas estadounidenses han vuelto a adquirir interceptores PAC-2 para sus sistemas antiaéreos Patriot, después de más de tres décadas sin compras nacionales de este modelo. Raytheon confirmó el pedido mientras Estados Unidos afronta una escasez de municiones esenciales y sistemas antiaéreos avanzados, agravada por la guerra con Irán. La demanda mundial de baterías e interceptores Patriot también ha alcanzado niveles históricos debido a los combates en Oriente Medio, la guerra en Ucrania y la evolución de las amenazas procedentes de Rusia y China.
El anuncio se produjo durante la conferencia sobre los resultados trimestrales de Raytheon, contratista principal del sistema Patriot y del interceptor PAC-2. Lockheed Martin, por su parte, fabrica de manera independiente la familia PAC-3. Christopher Calio, presidente y director ejecutivo de RTX, informó que Raytheon recibió adjudicaciones por casi 20.000 millones de dólares, con una relación entre pedidos y facturación de 2,4 durante el segundo trimestre del ejercicio fiscal de 2026.
Según Calio, los pedidos incluyeron más de 5.000 millones de dólares en interceptores GEM-T para el Patriot, impulsados principalmente por clientes internacionales. El ejecutivo confirmó además el primer encargo nacional para producir este misil en más de 30 años. Aunque no ofreció detalles adicionales, la operación parece corresponder a un contrato de 441,6 millones de dólares que el Ejército estadounidense otorgó en abril con escasa publicidad para respaldar la Operación Furia Épica contra Irán.
Por ahora se desconoce si todo el lote se incorporará al arsenal estadounidense o si el contrato también abarca adquisiciones destinadas a socios y aliados. Tampoco se han divulgado las fechas previstas de entrega. La fabricación de los interceptores PAC-2 y PAC-3 requiere varios años desde la adjudicación, por lo que la nueva compra no resolverá de inmediato las carencias existentes, aunque permitirá reactivar una vía de suministro que Estados Unidos no utilizaba desde hacía décadas.
Datos clave del nuevo pedido estadounidense de interceptores GEM-T
- Es el primer pedido nacional de producción del GEM-T en más de 30 años.
- El posible contrato asociado alcanza los 441,6 millones de dólares.
- Raytheon recibió más de 5.000 millones de dólares en pedidos internacionales de GEM-T.
- Las fechas de entrega y el destino final de todo el lote aún se desconocen.
El GEM-T mantiene su utilidad frente a misiles balísticos tácticos

El misil encargado es el GEM-T, sigla inglesa de misil táctico con sistema de guiado mejorado, y la única versión del PAC-2 que continúa en producción. La familia incluyó un modelo básico GEM, identificado como MIM-104D, que apareció a mediados de los años noventa. Esta variante incorporó un buscador mejorado y cambios en la espoleta para elevar su eficacia contra misiles balísticos veloces y blancos con una sección transversal de radar reducida.
La evolución posterior dio lugar al GEM+, una versión más precisa y fiable. A comienzos de la década de 2000, el Ejército estadounidense devolvió a Raytheon antiguos misiles PAC-2 y GEM para actualizarlos a ese estándar. El resultado recibió la denominación MIM-104E y, tras incorporar mejoras adicionales para combatir misiles balísticos tácticos, adoptó la designación GEM-T. Estas modificaciones mantuvieron vigente una familia de interceptores desarrollada originalmente durante una etapa anterior del sistema Patriot.
Aunque es más grande que los modernos interceptores PAC-3, el GEM-T permanece en servicio activo tanto en Estados Unidos como entre operadores internacionales. Los lanzadores Patriot actuales permiten cargar combinaciones de misiles PAC-2 y PAC-3 en un mismo remolque. Esta configuración amplía la flexibilidad ante amenazas distintas y permite reservar los interceptores más avanzados para objetivos que realmente requieren sus prestaciones, mientras el GEM-T atiende misiones para las que conserva plena utilidad operativa.
El Congreso cuestiona las existencias y la política de adquisiciones
La falta de pedidos recientes de interceptores GEM-T de nueva fabricación ya había generado dudas en el Congreso. En junio, el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes cuestionó la política de compras en un informe adjunto al proyecto de la Ley de Autorización de Defensa Nacional para el ejercicio fiscal de 2027. Los legisladores respaldaron la inversión continuada en defensa antiaérea y antimisiles integrada, así como las iniciativas para ampliar la producción de municiones de la base industrial estadounidense.
El comité advirtió, sin embargo, que las solicitudes presupuestarias recientes del Ejército habían concentrado las adquisiciones de interceptores Patriot en el PAC-3 MSE. Esa orientación dejó fuera al PAC-2 GEM-T, pese a que ambos modelos se han complementado durante enfrentamientos reales. No está claro si los congresistas ya conocían el contrato adjudicado a comienzos de 2026 cuando solicitaron una evaluación más amplia de los inventarios, las necesidades operativas y las opciones disponibles para corregir las carencias.

Los legisladores exigieron al secretario del Ejército un informe antes del 1 de marzo de 2027. El documento deberá comparar las capacidades y limitaciones de los PAC-2 y PAC-3 frente a misiles balísticos y amenazas aéreas propulsadas por motores que utilizan el aire atmosférico. También deberá detallar las existencias actuales, las entregas previstas, la vida útil restante, las necesidades totales de municiones y la suficiencia de los inventarios ante el crecimiento aprobado de las fuerzas.
El informe deberá incluir recomendaciones para corregir las carencias, entre ellas la compra de interceptores PAC-2 adicionales, la modernización de este misil y el desarrollo de una nueva arma compatible con el Patriot. La petición del Congreso muestra la preocupación por una estructura de adquisiciones centrada en el PAC-3 MSE, cuyo coste y complejidad dificultan su empleo masivo frente a amenazas que podrían ser neutralizadas mediante interceptores menos avanzados.
Las guerras recientes aceleran el consumo de interceptores Patriot
Las carencias en los arsenales del Patriot forman parte de una fragilidad más amplia en la cadena de suministro de municiones. El Comité de Asignaciones del Senado debatió el elevado consumo de armamento derivado de las operaciones militares contra Irán. Para cubrir parte de los costes de la guerra y reponer inventarios esenciales, la administración del presidente Donald Trump solicita un presupuesto suplementario de 67.100 millones de dólares.
Un informe publicado en mayo por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales calcula que las fuerzas estadounidenses dispararon entre 1.060 y 1.430 interceptores durante sus operaciones recientes relacionadas con Irán. La institución no especificó cuántos pertenecían a los modelos PAC-2 o PAC-3. El consumo total también aumentó por las acciones del Ejército estadounidense, Israel y los Estados árabes del Golfo durante las crisis que han afectado a Oriente Medio y sus zonas próximas.
Ucrania también emplea intensivamente el sistema Patriot en la guerra contra Rusia. Allí, los interceptores PAC-2 y PAC-3 forman la barrera defensiva frente a las salvas rusas. En todos estos frentes, una parte central de la demanda procede de la amenaza de los misiles balísticos, precisamente el tipo de objetivo contra el que fue optimizado el PAC-2 GEM-T. La combinación de operaciones simultáneas aumenta la presión sobre existencias que requieren años para ser repuestas.
La industria amplía la producción mientras persisten los retrasos

Para reducir el desabastecimiento, la industria armamentística ha activado varios planes de expansión. Raytheon se asoció con MBDA Deutschland para instalar en Alemania la primera planta de producción de misiles GEM-T de esta clase. Lockheed Martin trabaja al mismo tiempo para acelerar la fabricación de los PAC-3 y presentó la variante Adapted Capability Effector, conocida como ACE, diseñada para facilitar el ensamblaje y reducir los costes de producción.
Donald Trump anunció además que Ucrania recibirá una licencia para producir localmente interceptores PAC-2, PAC-3 o ambos. La medida podría favorecer el suministro a largo plazo, pero necesitaría varios años para generar resultados concretos. Estas iniciativas buscan ampliar la producción mediante nuevas instalaciones, diseños simplificados y fabricación bajo licencia, aunque ninguna ofrece una solución inmediata a la escasez que afecta a Estados Unidos y a otros operadores del Patriot.
La presión sobre las cadenas de suministro ya ha provocado trastornos operativos entre clientes actuales y futuros. La alta demanda de armamento para Ucrania obligó a aplazar las entregas de baterías Patriot a Suiza, cuyas autoridades consideraron en abril cancelar por completo el contrato debido a las demoras. También existen dudas sobre la posibilidad de que Raytheon y Lockheed Martin cubran las necesidades ucranianas y atiendan al mismo tiempo los pedidos de otros países.
A comienzos de año, Lockheed Martin habría advertido a Japón, Alemania, Polonia, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí sobre posibles complicaciones en la recepción de sus misiles PAC-3. La acumulación de pedidos, el prolongado proceso de fabricación y el consumo intensivo en varios conflictos limitan la capacidad de las empresas para responder con rapidez, incluso cuando los gobiernos aumentan los presupuestos y buscan ampliar las instalaciones industriales.
El precio de los interceptores obliga a diversificar las compras
El factor económico ocupa un lugar decisivo en la reorganización logística. El Ejército estadounidense ha fijado la necesidad de desarrollar un interceptor compatible con el Patriot cuyo precio no supere el millón de dólares. En comparación, cada PAC-3 MSE cuesta 5,3 millones de dólares, según la petición presupuestaria militar para el ejercicio fiscal de 2027. La diferencia impulsa la búsqueda de opciones que permitan responder a amenazas numerosas sin emplear siempre el proyectil más avanzado y costoso.

No existe un precio oficial reciente para el GEM-T debido a la prolongada ausencia de pedidos estadounidenses. Diversos informes calculan que cada unidad cuesta al menos dos millones de dólares y posiblemente más. Aun así, el misil de Raytheon resulta menos caro que el PAC-3 MSE y conserva utilidad contra determinadas amenazas, por lo que puede contribuir a recomponer los inventarios y distribuir mejor los recursos disponibles entre distintos tipos de enfrentamientos.
El regreso del PAC-2 GEM-T a la lista de adquisiciones muestra que la presión sobre las reservas obliga a Estados Unidos a diversificar sus fuentes de suministro y exigir la máxima producción de ambos modelos. Aunque el misil ofrece capacidades inferiores a las del PAC-3 MSE, mantiene valor operativo y permite evitar el uso innecesario del interceptor más sofisticado. Pese a esta decisión, la reestructuración completa de los inventarios y de la producción requerirá varios años de inversión sostenida.





