Estados Unidos desarrolla tres capacidades de ataque terrestre que podrían dificultar las operaciones militares chinas en las aguas y territorios próximos a Taiwán. Los lanzadores HIMARS, las baterías Typhon y el sistema antibuque NMESIS permiten distribuir distintos tipos de misiles a lo largo de la primera cadena de islas, desde Japón hasta Filipinas. No son armas intercambiables: cada una cubre misiones y distancias diferentes.
El 15 de octubre de 2026, durante el ejercicio Keen Sword 27, un KC-130J del Cuerpo de Marines trasladó un HIMARS del Ejército estadounidense hasta la isla japonesa de Ishigaki. La maniobra mostró que Estados Unidos puede reforzar una posición insular por vía aérea sin depender del traslado marítimo del lanzador. Esa capacidad de despliegue no resuelve por sí sola el transporte de municiones, los trabajos de mantenimiento ni el abastecimiento necesario para sostener el fuego.
Otros dos acontecimientos recientes ampliaron el panorama. Una unidad del Ejército probó un misil Tomahawk lanzado desde Typhon en California el 28 de septiembre, mientras que el Cuerpo de Marines estableció el 9 de octubre su primer batallón de misiles de alcance medio, orientado al empleo de NMESIS. Fueron actividades independientes, no una demostración conjunta de una red de defensa insular.
Alcance y funciones de cada sistema
El M142 HIMARS es el más flexible para el traslado y la utilización de diferentes municiones. Cada vehículo lleva un contenedor con seis cohetes GMLRS, dos misiles PrSM o un misil ATACMS. Los GMLRS convencionales alcanzan objetivos terrestres a más de 70 kilómetros. Su versión de alcance extendido, ER GMLRS, llega a 150 kilómetros y conserva seis cohetes por contenedor, aunque todavía había pruebas operativas pendientes para determinadas configuraciones.

El misil PrSM amplía el radio de acción del HIMARS. Su versión Increment 1 supera los 400 kilómetros y está destinada a objetivos terrestres. Increment 2 incorpora un buscador multimodo para atacar también buques en movimiento. Tras una campaña de ensayos en 2026 contra objetivos marítimos móviles y blancos terrestres reubicables, el Ejército adjudicó en septiembre un contrato de producción de hasta $1 200 000 000. Esa decisión no significa que la nueva munición ya esté disponible en todas las unidades. Tampoco consta qué misiles llevaba el HIMARS desplegado en Ishigaki.
Typhon ofrece mayor alcance, pero exige una infraestructura de apoyo más amplia. Una batería comprende cuatro lanzadores, centro de operaciones, vehículos tractores, remolques y equipos de recarga. Puede emplear misiles de crucero Tomahawk y misiles SM-6, con funciones que dependen de la variante utilizada.
Los Tomahawk Block IV y V de ataque terrestre tienen un alcance aproximado de 1.600 kilómetros, el mayor de los tres sistemas para atacar instalaciones terrestres distantes. Para combatir buques en movimiento existe una variante distinta, el Maritime Strike Tomahawk Block Va, dotada de un buscador específico. La prueba realizada en California con un Tomahawk de ataque terrestre no acreditó por sí misma esa capacidad antibuque.
El Typhon sí demostró un ataque contra un objetivo marítimo con un SM-6 durante el ejercicio Talisman Sabre, celebrado en Australia en julio de 2025. Sin embargo, el uso terrestre de ese misil no convierte automáticamente a la batería en un sistema capaz de cumplir todas las funciones de defensa antiaérea y antimisiles de un buque de guerra. Esas tareas requieren los sensores, los enlaces de mando y la arquitectura de control correspondientes.
NMESIS se especializa en impedir que buques enemigos operen con libertad cerca de posiciones terrestres. Combina un vehículo de lanzamiento no tripulado y operado a distancia con dos misiles Naval Strike Missile (NSM). El Cuerpo de Marines atribuye al NSM un alcance superior a 130 millas náuticas, unos 240 kilómetros, y capacidad contra buques y objetivos terrestres fijos.

El NSM vuela a baja altura sobre el mar y utiliza un sensor infrarrojo de imagen con reconocimiento autónomo de objetivos durante la fase final. Aunque no depende de un radar activo para localizar su blanco en esa etapa, las fuerzas que lo empleen deben contar con información suficiente para identificar el buque correcto. El vehículo remoto tampoco elimina la necesidad de personal de mando, protección, mantenimiento y recarga. Con solo dos misiles preparados por lanzador, la reposición de municiones adquiere especial importancia.
El nuevo batallón de misiles de alcance medio procede de la redesignación del 1.er Batallón del 10.º Regimiento de Marines, en Camp Lejeune. Se suma a la incorporación anterior de NMESIS al 3.er Regimiento Litoral de Marines, que recibió formalmente el sistema en noviembre de 2024. La creación de otra unidad amplía la estructura destinada a los ataques antibuque desde tierra, aunque su capacidad efectiva depende del adiestramiento, el material disponible y su coordinación con las fuerzas navales.
Los límites de operar desde islas
En una eventual operación alrededor de Taiwán, el alcance máximo de cada misil sería solo una parte del problema. Para atacar un buque móvil hacen falta sensores capaces de localizarlo e identificarlo, comunicaciones que transmitan los datos a tiempo y autorización para utilizar las posiciones de lanzamiento. Las interferencias, las limitaciones de infraestructura, las existencias de misiles y el acceso a las islas pueden reducir la utilidad de armamento de gran alcance.
La combinación plantea así amenazas distintas para las fuerzas chinas: NMESIS concentra sus capacidades en el ataque a buques, HIMARS aporta movilidad y varias opciones de fuego de precisión, y Typhon permite alcanzar objetivos terrestres muy distantes y combatir blancos marítimos con SM-6. Su valor militar no dependería únicamente del primer lanzamiento, sino de que las unidades pudieran localizar nuevos objetivos, recibir suministros y mantener sus operaciones.










