La Fuerza Aérea de Estados Unidos quiere determinar si los cohetes comerciales pueden convertirse en un medio de transporte para entregar suministros militares con rapidez en lugares alejados o de difícil acceso. El Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea (AFRL) ha efectuado una nueva prueba de su programa Rocket Cargo, aunque todavía no ha demostrado un servicio operativo de transporte punto a punto.
El 20 de octubre de 2026, un Falcon 9 de SpaceX despegó del Complejo de Lanzamiento Espacial 40 de la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral, en Florida. El vuelo correspondió a Bandwagon-5, una misión compartida que colocó 32 cargas útiles en órbita, entre ellas la cápsula Starfall con material destinado al experimento del AFRL. El Falcon 9 utiliza dos etapas y dispone de una primera etapa capaz de aterrizar verticalmente para volver a utilizarse.
La prueba se centró en un contenedor descrito como “cápsula ágil”, concebido para transportar distintas clases de suministros. Viajó a bordo de una cápsula Starfall equipada con instrumentación que registró las condiciones experimentadas por la carga, entre ellas la temperatura, los impactos y las vibraciones. La investigación busca establecer qué protección necesitarían los materiales militares durante una futura entrega por cohete.
Entre los artículos de prueba figuraban raciones de combate listas para consumir (MRE), agua embotellada, un botiquín de primeros auxilios y equipos de comunicaciones. El inventario también comprendía baterías, dispositivos electrónicos, material médico de emergencia, un localizador con comunicaciones por satélite y una unidad de desalinización mediante ósmosis inversa. Los ingenieros comprobaron, además, si una balsa salvavidas UNI-PAC III cabía dentro de la cápsula Starfall como posible carga para ensayos posteriores.
Rocket Cargo es una iniciativa de investigación y desarrollo del AFRL integrada en los programas prioritarios Vanguard. Su propósito consiste en evaluar grandes cohetes comerciales de combustible líquido para trasladar material a cualquier región del mundo en plazos útiles para las operaciones militares. Entre las aplicaciones previstas están el reabastecimiento de fuerzas en zonas remotas o disputadas, el apoyo a operaciones expedicionarias sin infraestructura convencional de transporte y la distribución urgente de suministros durante desastres u otras crisis. Ninguna de esas aplicaciones se presenta todavía como una capacidad operativa demostrada.
El general de brigada Douglas P. Wickert, responsable de la dirección tecnológica del Departamento de la Fuerza Aérea y del AFRL, destacó la colaboración con la industria para reducir riesgos técnicos y obtener datos de las pruebas. Adam Remaly, director de la Oficina de Transición Tecnológica del laboratorio, consideró el lanzamiento un avance para examinar la movilidad mundial rápida de punto a punto y destacó la importancia de la cooperación entre especialidades y empresas.
El AFRL trabaja en este ámbito con SpaceX y ha establecido contactos con Blue Origin, Rocket Lab, Sierra Space, Anduril, Varda Space Industries, Inversion Space y Outpost Space. Las compañías participan en distintas líneas de desarrollo relacionadas con Rocket Cargo y las tecnologías necesarias para el transporte y la reentrada de cargas.
La idea de usar cohetes para la logística militar ya estaba en estudio en octubre de 2020. Durante una reunión virtual de la Asociación Nacional de Transporte de Defensa (NDTA), el entonces comandante del Mando de Transporte de Estados Unidos, general Stephen R. Lyons, planteó la posibilidad de trasladar una carga equivalente a la de un avión C-17 a cualquier lugar del mundo en menos de una hora. También habló del trabajo con SpaceX y de la posibilidad de efectuar una demostración inicial en 2021.
Aquel planteamiento no resolvía cuestiones relacionadas con los costes, la escala de las operaciones ni las consecuencias jurídicas, geopolíticas y estratégicas del empleo de cohetes para transportar carga. El AFRL definió posteriormente Rocket Cargo como una iniciativa orientada a contratar capacidades comerciales como servicio para la logística global y examinar sus ventajas de tiempo y coste frente al transporte aéreo de carga. La propuesta presupuestaria de la Fuerza Aérea para el año fiscal 2022 incluyó una solicitud de $48 000 000 para esta línea de trabajo.
Junto a la posibilidad de utilizar cohetes de gran tamaño, la Fuerza Aérea y la Fuerza Espacial investigan cápsulas de reentrada más pequeñas mediante el programa Payload Delivery System (PDS). Este proyecto conjunto estudia el transporte de materiales a través del espacio, la supervivencia de las cápsulas durante el regreso a la atmósfera y la entrega de suministros en puntos terrestres o marítimos con infraestructura limitada.

El 3 de marzo de 2025, el Departamento de la Fuerza Aérea anunció su intención de preparar una evaluación ambiental para un lugar de pruebas de Rocket Cargo en el atolón Johnston, en el Pacífico Norte, a unas 860 millas al suroeste de Hawái. La propuesta contemplaba dos plataformas capaces de recibir hasta diez aterrizajes de vehículos de reentrada por año durante cuatro años consecutivos. En julio de 2025, el departamento suspendió esa evaluación mientras el AFRL examinaba emplazamientos alternativos.
El PDS cuenta con financiación de ambos servicios. Para el año fiscal 2026 se indicaron $30 600 000 de la Fuerza Aérea y 21,2 millones de la Fuerza Espacial. En las solicitudes del año fiscal 2027 figuran, respectivamente, 32,3 y $16 500 000. El AFRL prevé continuar con ensayos sucesivos para evaluar las tecnologías necesarias antes de que sea posible distribuir cargas esenciales de forma rápida y a gran escala.










