Los pilotos que aprenden a reabastecer en vuelo al bombardero B-52 Stratofortress cuentan ahora con una herramienta de realidad virtual en la base aérea de Barksdale, Luisiana. La Fuerza Aérea de Estados Unidos incorporó el sistema EARL a su programa de formación para que los alumnos practiquen la maniobra antes de aproximarse a un avión cisterna real.
La utilidad del cambio ya se examinó con 233 alumnos. Quienes cursaron el programa estructurado de realidad virtual necesitaron, en promedio, 1,7 salidas menos y 39 minutos menos de vuelo para alcanzar la competencia requerida en reabastecimiento aéreo, en comparación con los pilotos formados mediante los procedimientos tradicionales. La Fuerza Aérea también atribuye al nuevo entrenamiento que alumnos hayan conseguido establecer contacto con el avión cisterna durante su primer vuelo real.
La maniobra exige que un bombardero de gran masa mantenga una posición precisa detrás del avión cisterna. El piloto debe corregir su trayectoria con movimientos pequeños y anticiparse a las reacciones del B-52, cuya inercia impide que responda inmediatamente a cada orden. La dificultad no consiste solo en aproximarse a la pértiga de reabastecimiento, sino en conservar la posición apropiada para efectuar el contacto.
El teniente coronel Brandon Wolf, instructor de B-52 del 93.º Escuadrón de Bombardeo, comparó la tarea con colocar una aeronave de £500 000 en un espacio de doce pies en el aire. Antes de incorporar EARL, los alumnos dedicaban entre 20 y 30 minutos de su primera misión de reabastecimiento a mantenerse detrás de la pértiga sin intentar conectarse. Durante ese tiempo, el bombardero consumía combustible a un ritmo aproximado de 3.000 galones por hora.

Cada una de esas sesiones dependía, además, de que hubiera un avión cisterna disponible, de condiciones meteorológicas favorables y de que no aparecieran demoras por mantenimiento. Wolf explicó que el reabastecimiento había sido uno de los principales obstáculos para completar la instrucción dentro de los vuelos asignados. Las dificultades obligaban a realizar esfuerzos adicionales para que los alumnos terminaran su formación a tiempo.
El dispositivo EARL, sigla de Experiential Air Refueling Lightweight Simulator, reúne un visor de realidad virtual, una palanca de mando instalada en una silla y un conjunto de controles de potencia diseñado para esta práctica. Los alumnos pueden repetir en tierra la aproximación al cisterna y familiarizarse tanto con las referencias visuales como con las acciones necesarias sobre los mandos. No sustituye los vuelos de instrucción, sino que permite llegar a ellos con experiencia previa en la secuencia de la maniobra.
La empresa tecnológica Specular Theory desarrolló EARL en colaboración con Wolf. La Fuerza Aérea lo integró en un método de enseñanza denominado I-BUFF, Familiarización Integrada con Vuelo de Unidades B-52, con apoyo de investigadores de la Universidad Tecnológica de Luisiana. En ese programa, un instructor dirige las prácticas y el equipo reúne datos para evaluar los resultados del simulador.
El objetivo no se limita a ahorrar salidas. Wolf explicó que el tiempo recuperado puede dedicarse a otras actividades de formación, como los ejercicios de empleo de armamento y los aterrizajes. Por su parte, el coronel Aaron Bohl, comandante del 307.º Grupo de Operaciones, destacó la seguridad: los alumnos pueden perfeccionar los movimientos del reabastecimiento antes de situarse por primera vez detrás de un avión cisterna en vuelo.

La preparación mental ocupa un lugar importante en el nuevo sistema. Durante el reabastecimiento, el piloto soporta el esfuerzo físico de manejar los controles con el equipo de vuelo puesto y, al mismo tiempo, debe reconocer la posición del cisterna y calcular correcciones en intervalos muy breves. Esta combinación aumenta su carga cognitiva, especialmente cuando todavía no domina las referencias que necesita observar.
Tucker Readdy, científico jefe del programa Striker STEEL del Comando de Ataque Global, identificó la detección de cambios como una de las capacidades cognitivas más difíciles de adquirir. El alumno debe observar continuamente tres referencias visuales. La alineación de esos puntos le permite mantener el contacto con la pértiga y proseguir la transferencia de combustible.
En una primera etapa, el simulador se ofreció sin un programa docente formal y la participación de los estudiantes fue escasa. El equipo de Readdy añadió ejercicios cognitivos a la práctica de los mandos y elevó gradualmente la carga mental conforme los alumnos mejoraban. También incluyó situaciones de estrés que serían demasiado peligrosas para reproducir de forma deliberada durante un vuelo real.

La evaluación posterior encontró una diferencia estadísticamente significativa entre los grupos que practicaron con EARL y los que siguieron exclusivamente el entrenamiento anterior. Readdy sostuvo que era posible distinguir los resultados de las promociones que utilizaron el simulador. Para la Fuerza Aérea, la combinación de práctica física, preparación cognitiva e instrucción estructurada permite trasladar al vuelo real una maniobra que los pilotos ya han ensayado repetidamente en tierra.










