Estados Unidos adjudica contratos de producción y autonomía para acelerar aeronaves colaborativas que apoyarán a cazas tripulados en entornos disputados.
Contratos del programa CCA separan hardware y autonomía de misión
Al adjudicar varios contratos para el programa Collaborative Combat Aircraft, la Fuerza Aérea de Estados Unidos aceleró la entrada en servicio de capacidades de combate avanzadas que prestarán apoyo a aeronaves tripuladas durante las misiones. La decisión incluye contratos de producción para las aeronaves del Incremento 1 y contratos para el software de autonomía de misión, dentro de un esfuerzo que busca introducir sistemas colaborativos capaces de ampliar la masa de combate en escenarios exigentes.
Como parte de los nuevos principios de transformación de las adquisiciones, la Fuerza Aérea separa el hardware del software para modificar procedimientos tradicionales de compra. El servicio explicó que la autonomía de misión recibe tratamiento de software adquirido por separado, lo que permite poner en servicio plataformas físicas de última generación junto con programas informáticos ágiles y actualizables. Ese enfoque permite que las aeronaves y sus capacidades autónomas avancen por vías contractuales diferenciadas.
Según el jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea, general Ken Wilsbach, los aviones de combate colaborativos modifican la forma en que Estados Unidos proyecta poder militar y genera masa de combate en entornos altamente disputados. El general añadió que la entrega más rápida de esta capacidad permite que las fuerzas estadounidenses conserven la ventaja táctica necesaria para disuadir y, si resulta necesario, derrotar a cualquier adversario.

Al describir los CCA como la siguiente etapa del desarrollo del poder aéreo, el servicio destacó que estas aeronaves están diseñadas para integrarse con cazas tripulados. La Fuerza Aérea señaló que su función será ampliar el alcance, la capacidad de detección y la supervivencia en entornos disputados, con un esquema en el que plataformas no tripuladas refuerzan a los aviones tripulados y extienden sus opciones tácticas.
Datos clave de los contratos del programa CCA
- General Atomics Aeronautical Systems y Anduril recibieron contratos para los modelos FQ-42 y FQ-44.
- Seis proveedores obtuvieron contratos básicos de seis años para autonomía de misión.
- Anduril, RTX Collins Aerospace y Shield AI recibieron financiación competitiva para software crítico.
- La Fuerza Aérea prevé más de 150 CCA con capacidad de combate antes del final de la década.
- El objetivo total del servicio supera los 1.000 CCA a lo largo de varios incrementos.
General Atomics y Anduril pasan del prototipo a la producción
En la parte de hardware del programa, la Fuerza Aérea adjudicó contratos de desarrollo de ingeniería, fabricación y producción a General Atomics Aeronautical Systems y a Anduril. Las empresas recibieron estos contratos para sus modelos FQ-42 y FQ-44, respectivamente. La adjudicación llegó meses antes de lo previsto, porque los dos sistemas no tripulados ya cumplían los exigentes requisitos de la misión y estaban preparados para la fabricación a gran escala.
Tras esa decisión, ambos diseños dejaron de usar la designación “Y”, que indicaba su condición de prototipos. Las aeronaves conservan la designación de UAV mediante el código de tipo de vehículo “Q” y la función prevista de caza mediante la misión básica “F”. El cambio refleja el avance desde la fase de prototipo hacia una etapa de producción, sin abandonar la identificación formal de aeronaves no tripuladas con función de caza.

Según el secretario de la Fuerza Aérea, Troy Meink, la transición rápida desde la selección competitiva hasta la fabricación a gran escala permite desplegar sistemas semiautónomos fiables y preparados para el combate. El propósito declarado es responder a la exigencia de mantener el ritmo operativo. Meink añadió que los contratos confirman la confianza del servicio en la trayectoria prevista para adquirir más de 150 CCA con capacidad de combate antes del final de la década.
Aunque el objetivo inmediato supera las 150 unidades antes de cerrar la década, la Fuerza Aérea tiene previsto poner en servicio aproximadamente 1.000 CCA con capacidad de combate a lo largo de varios incrementos. El trabajo del Incremento 2 ya está en marcha y utilizará las lecciones obtenidas durante el Incremento 1. Tanto GA-ASI como Anduril destacan que el programa pasó del prototipo a la producción en solo dos años.
Software de autonomía abre una competencia entre seis proveedores
En el área del software, la Fuerza Aérea adjudicó contratos de producción de autonomía de misión a seis proveedores: Anduril, General Atomics, Lockheed Martin, Northrop Grumman, RTX Collins Aerospace y Shield AI. Cada empresa recibió un contrato básico de seis años que establece el marco para una competencia continua y para el desarrollo rápido de software. El servicio separa así la capacidad autónoma de las plataformas físicas del Incremento 1.
Dentro de esa línea de trabajo, Anduril, RTX Collins Aerospace y Shield AI recibieron también un contrato competitivo destinado a acelerar la entrega de software crítico de autonomía de misión. La Fuerza Aérea explicó que esta financiación cubrirá la primera de dos fases competitivas de seis meses. El objetivo de ambas fases es acelerar la entrada en servicio del software operativo que usarán los combatientes en el programa CCA.

Después de ese periodo inicial de seis meses, la Fuerza Aérea evaluará los avances de los proveedores y realizará una segunda fase de adjudicación competitiva. Ese proceso terminará con la selección de un proveedor principal de autonomía de misión para el Incremento 1 del CCA antes del verano de 2027. La estructura de competencia busca comparar avances reales y escoger la solución más adecuada para el despliegue operativo.
Meink afirmó que la autonomía de misión es un elemento esencial del concepto CCA y que el uso de un modelo competitivo con varios proveedores permite acceder a la tecnología más avanzada disponible. Según añadió, este enfoque proporciona a los pilotos capacidades actuales de alto nivel y conserva la posibilidad de incorporar avances necesarios para sostener la capacidad de combate aéreo a medida que evolucionen las soluciones de autonomía.
Arquitectura abierta y licencias refuerzan el modelo de autonomía
Al adoptar un sistema de licencias para los próximos seis años, la Fuerza Aérea podrá adjudicarlas a cualquiera de los seis proveedores seleccionados. El servicio busca adquirir las soluciones más eficaces y asequibles conforme avance la tecnología. La Arquitectura de Referencia Gubernamental para la Autonomía, conocida como A-GRA, será decisiva porque permitirá integrar, actualizar y transferir con facilidad el software de autonomía de misión entre distintas plataformas aéreas físicas.
Debido al avance más rápido de lo previsto en los sistemas autónomos, algunos analistas han planteado que el caza tripulado del NGAD podría no ser tan esencial como se había previsto al inicio. La combinación de los CCA con plataformas tripuladas como el F-35 y el F-15EX podría ofrecer una alternativa más asequible y flexible para obtener superioridad aérea en escenarios donde el coste y la disponibilidad pesan en la planificación.

Al expandir el programa CCA, la Fuerza Aérea muestra un cambio en sus prioridades, ya que un enfoque de sistema de sistemas puede imponerse a otro centrado de forma exclusiva en un caza tripulado de alto coste. La combinación de sistemas tripulados y no tripulados también permite mayor flexibilidad, una distribución más amplia de los recursos y una resiliencia operativa superior ante condiciones de combate complejas.
Con el desarrollo acelerado de los CCA, la Fuerza Aérea prevé iniciar el despliegue de más de 150 unidades durante los próximos cinco años. Estos sistemas autónomos podrían asumir una amplia gama de misiones, desde vigilancia hasta combate directo, como apoyo a plataformas tripuladas y como sustitutos en misiones de alto riesgo que hasta ahora realizaban cazas tripulados dentro de operaciones de mayor exposición.
Diseños modulares amplían misiones y reducen dependencia de cazas
A diferencia de los cazas tradicionales, los CCA emplean diseños modulares que facilitan las actualizaciones rápidas y el mantenimiento optimizado. El diseño modular y la arquitectura abierta, ya habitual en el diseño de aeronaves militares modernas, permiten introducir nuevas capacidades cuando estén disponibles. También facilitan el uso de tecnologías recientes en entornos de combate sujetos a cambios rápidos, sin depender de ciclos de modernización más lentos.
A principios de 2024, Anduril Industries y General Atomics obtuvieron contratos para diseñar y probar CCA preparados para la producción, lo que marcó una etapa decisiva del programa. Ambas empresas desarrollan estas aeronaves no tripuladas para apoyar tanto a los futuros cazas NGAD como a los actuales F-35 y otras aeronaves tripuladas mediante el intercambio de datos de sensores, la ejecución de maniobras coordinadas y posibles funciones de combate.

A principios de 2025, el entonces jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, general David Allvin, anunció la designación oficial de los dos primeros CCA. Las dos aeronaves de General Atomics y Anduril recibieron los nombres YFQ-42A y YFQ-44A, respectivamente. Ese anuncio marcó el primer uso de la designación de caza no tripulado por parte de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.
Allvin afirmó que el servicio ya contaba con dos prototipos de aviones de combate colaborativos que, menos de dos años antes, solo existían como diseños preliminares. También señaló que, por primera vez en la historia de la Fuerza Aérea, una designación de caza se aplicaba al YFQ-42A y al YFQ-44A. Para el servicio, ese hecho indicaba el inicio de una nueva etapa en la guerra aérea.
Primeros vuelos, chasis común y próximos incrementos del CCA
Después de recibir sus designaciones oficiales, las dos aeronaves volaron por primera vez en agosto de 2025 y octubre de 2025, respectivamente. Desde entonces, han participado en una serie de pruebas destinadas a demostrar las capacidades requeridas, con coordinación estrecha con las Fuerzas Armadas. Un YFQ-44A despegó de la pista de la Base Aérea de Edwards, en California, durante un ejercicio del programa Collaborative Combat Aircraft.
La Fuerza Aérea prevé poner en servicio una flota diversa de más de 1.000 CCA, con configuraciones modulares para armamento, sensores y adaptación rápida a las necesidades de la misión. En febrero de 2024 se produjo otro avance relevante con el primer vuelo del XQ-67A, un dron de bajo coste diseñado por General Atomics dentro del programa Off-Board Sensing Station, conocido como OBSS.

Junto con el anterior XQ-58A Valkyrie, el XQ-67A muestra el concepto de chasis común, basado en el uso de componentes compartidos en varios modelos de drones para optimizar la producción y reducir los costes. Este enfoque busca ofrecer una solución escalable y rentable para aumentar la capacidad de combate sin depender de cazas tripulados costosos, un punto relevante por las restricciones presupuestarias del servicio.
La Fuerza Aérea afirma que la decisión sobre la producción del Incremento 1 está prevista para el año fiscal 2026. El desarrollo del Incremento 2 comenzará ese mismo año para ampliar las aplicaciones de misión e integrar tecnologías emergentes. El énfasis estratégico en fuerzas distribuidas y resilientes, junto con la posibilidad de fabricar CCA con mayor rapidez y en mayor cantidad que cazas tradicionales, orienta la evolución del programa.