Lockheed Martin examina nuevas fórmulas para fabricar interceptores del sistema Patriot fuera de Estados Unidos. Alemania figura entre los países donde la empresa podría ampliar su base industrial, con la posibilidad de atender tanto la demanda europea como las necesidades de defensa antiaérea de Ucrania. La compañía estudia acuerdos con fabricantes locales, pero cualquier iniciativa depende de las autorizaciones del gobierno estadounidense.
En Alemania, la opción que analiza Lockheed para producir interceptores PAC-3 pasa por Diehl Defence. Jason Reynolds, vicepresidente y director general de defensa antiaérea y antimisiles integrada de Lockheed Martin, explicó durante la convención anual de la Asociación del Ejército de Estados Unidos, en Washington, que una cooperación industrial de ese tipo tendría como posible socio a la empresa alemana. Ambas compañías mantienen desde el 1 de octubre de 2025 un acuerdo relacionado con componentes de interceptores.
Diehl confirmó que las conversaciones con Lockheed continúan. Su portavoz también indicó que la empresa amplía sus capacidades de fabricación en sus distintas instalaciones. Entre los proyectos en curso figura una nueva planta en Lübben, en el estado de Brandeburgo. El emplazamiento cuenta con la licencia necesaria para trabajar con explosivos porque la antigua República Democrática Alemana lo utilizó para fabricar material militar.
Alemania ya participa en la producción de otra familia de interceptores Patriot. Raytheon fabrica allí los PAC-2 mediante una asociación con MBDA, mientras que dirigentes alemanes han manifestado su disposición a recibir una futura línea de producción de PAC-3. Los dos tipos de misiles son también parte de la decisión que las autoridades estadounidenses todavía deben tomar respecto de una eventual fabricación en Ucrania.
La posibilidad de producir interceptores en territorio ucraniano adquirió mayor relevancia durante el verano, después de que dirigentes de Ucrania afirmaran que la administración de Donald Trump les había prometido una licencia para fabricarlos. Kiev busca reforzar su protección ante los ataques rusos con misiles y drones. Sin embargo, la autorización aún no está resuelta y podría referirse a los PAC-2 de Raytheon o a los PAC-3 de Lockheed.
Reynolds aseguró que Lockheed está dispuesta a conversar con Ucrania sobre los PAC-3. La viabilidad del proyecto, precisó, dependerá de la capacidad de producción disponible en el país y del acceso a las piezas necesarias. También planteó que una primera etapa podría centrarse en el interceptor ACE, en lugar del PAC-3 MSE.
Lockheed presentó durante el verano el desarrollo del ACE como una alternativa de menor precio para enfrentar amenazas relativamente sencillas. La empresa calcula que costaría aproximadamente la mitad que el MSE, destinado a interceptar misiles más sofisticados. Las diferencias previstas afectan tanto a la propulsión como al mecanismo de destrucción del blanco: el ACE empleará un motor de un solo pulso y una ojiva explosiva de fragmentación; el MSE utiliza un motor de doble pulso y destruye el objetivo mediante impacto directo.
La seguridad de una fábrica en Ucrania representa otro obstáculo. Reynolds advirtió que una planta de interceptores en una zona de guerra podría sufrir ataques rusos y planteó la necesidad de determinar primero si sería posible protegerla. Esa exposición explica el interés de Lockheed en organizar la producción en países cercanos con mejores condiciones de seguridad y enviar después los misiles a Ucrania cuando se necesiten.
El ejecutivo sostuvo que numerosos países tienen interés en producir el ACE. Una de las posibilidades que considera consiste en establecer primero la fabricación y la cadena de suministro fuera de Ucrania y, posteriormente, evaluar su traslado al país. Esta alternativa permitiría iniciar el proyecto sin depender desde el principio de una planta instalada en territorio ucraniano.
La decisión definitiva sobre los lugares de fabricación no corresponde a Lockheed. Estados Unidos conserva la autoridad para aprobar la producción de equipos de defensa sensibles en el extranjero, entre ellos los interceptores Patriot. Reynolds recalcó que la compañía no puede decidir por sí sola dónde construir nuevas instalaciones.










