Pan American Airways System (PAAS), una empresa emergente con sede en Hong Kong, comunicó a Catalina Aircraft Trust su intención de adquirir hasta 46 unidades del Catalina II, una versión modernizada del histórico hidroavión PBY Catalina. FlightGlobal fue el primer medio en informar sobre la operación.
PAAS está autorizada por Pan American Global Holdings para utilizar el nombre de Pan Am y prevé emplear inicialmente estos aviones en servicios de ultralujo en África. Más adelante, ampliaría las rutas al Caribe, Sudamérica y Asia meridional.
Pan Am estudia incorporar hasta 46 Catalina II para operar vuelos de ultralujo desde 2027, aunque el avión todavía se encuentra en una fase temprana de desarrollo.
Los vuelos recuperarían la denominación “Clipper”, utilizada por los hidroaviones transoceánicos de Pan Am durante la primera mitad del siglo XX. Cada Catalina II estaría configurado con solo diez asientos, además de un salón y una cocina.
La aerolínea señala en su página web que pretende iniciar las operaciones en 2027. Sin embargo, el avión todavía se encuentra en una fase temprana de desarrollo y no está claro cómo podría cumplirse ese plazo. Catalina Aircraft Trust indicó que la carta de intención presentada por PAAS cuenta con financiación.

Cuando dio a conocer el proyecto en 2023, la organización calculaba que las primeras entregas comenzarían en 2029. Se desconoce si esa fecha se ha retrasado ante la demora en conseguir compromisos de compra. FlightGlobal informó que todavía se estudian distintas opciones de motores, aviónica y otros sistemas, por lo que los vuelos de prueba parecen aún lejanos.
El Catalina II parte del diseño histórico del PBY Catalina
Lawrence Reece, fundador y presidente de Catalina Aircraft Trust, sostiene que el proceso de certificación será más sencillo que el de un avión completamente nuevo, ya que el Catalina II partirá de un modelo existente.
La organización conserva desde hace más de una década el certificado de tipo del PBY Catalina original y ha acumulado experiencia apoyando a operadores de estos aviones en distintos países. A partir de ese trabajo, considera que existe demanda para una variante actualizada del diseño creado en la década de 1930.
El proyecto no está dirigido únicamente al transporte comercial especializado. Catalina Aircraft Trust también busca clientes militares y operadores de misiones especiales, en un momento en que varios países vuelven a estudiar el uso de aeronaves anfibias de ala fija.
Este tipo de plataformas perdió protagonismo hace décadas, cuando los helicópteros pasaron a ocupar buena parte de las funciones marítimas. Sin embargo, los hidroaviones suelen ofrecer más velocidad, autonomía y capacidad de carga, características que podrían resultar útiles en futuros conflictos, especialmente en el Pacífico.
Personal militar de Estados Unidos ha operado en varias ocasiones junto al ShinMaywa US-2 japonés y ha evaluado sus prestaciones. Japón figura entre los pocos países que mantuvieron en servicio aeronaves anfibias de ala fija, mientras que las Fuerzas Armadas estadounidenses han analizado nuevos diseños y posibles adaptaciones de modelos ya existentes.
Misiones militares y obstáculos para el programa
Según las imágenes y el material promocional difundidos por la empresa, el Catalina II podría emplearse en búsqueda y rescate, patrulla marítima, guerra antisubmarina, extinción de incendios y apoyo de fuego como aeronave artillada. Son, en buena medida, las mismas funciones que desempeñó el PBY Catalina original.
En una configuración para misiones especiales, el avión tendría una autonomía de hasta 19 horas y podría transportar 30 soldados o 16.000 libras de carga y equipos. Su velocidad máxima sería de 200 nudos y la mínima, de 62.
También contaría con dos pilones bajo las alas, cada uno capaz de llevar hasta 2.500 libras de carga externa. El tren de aterrizaje integrado podría retirarse a petición del cliente para mejorar las prestaciones, aunque eso impediría operar desde tierra.
El proyecto todavía afronta numerosos obstáculos. Por ahora, PAAS es el único cliente previsto y no opera ninguna otra aeronave. Catalina Aircraft Trust parece disponer de los conocimientos técnicos necesarios, pero todavía debe demostrar que puede llevar el Catalina II hasta la producción y atraer más compradores.
No es la única empresa de Florida que intenta recuperar el concepto. Catalina Aircraft Company, con sede en Vero Beach, desarrolla el Catalina SPAR, un avión nuevo inspirado en el modelo original, aunque sin derivar directamente de él.
Al partir de un diseño completamente nuevo, el SPAR podría adaptarse con mayor libertad a las necesidades de cada cliente e incorporar elementos como rampas de carga o una cabina presurizada. A cambio, tendría que completar un proceso de certificación íntegro y obtener un nuevo certificado de tipo.





