El Reino Unido desplegó el portaaviones HMS Prince of Wales y su grupo de combate en el Ártico y el Atlántico Norte bajo el mando de la OTAN. La formación incorpora cazas furtivos F-35B, helicópteros antisubmarinos y buques de escolta para reforzar la vigilancia y la defensa de las rutas marítimas del flanco norte de la Alianza.
Más de 1.200 militares participan en la segunda fase de la operación Firecrest, bajo el mando del comodoro Richard Hewitt. El grupo opera junto a fuerzas aliadas de Noruega, Dinamarca y Alemania. La primera fase concluyó en julio de 2026, con el destructor HMS Duncan y el buque de aprovisionamiento RFA Tidespring como parte de la formación británica. En esta etapa, el destructor HMS Dauntless acompaña al portaaviones como escolta antiaérea.
El HMS Prince of Wales, de la clase Queen Elizabeth, desplaza unas 65.000 toneladas y dispone de una cubierta adaptada a los cazas F-35B Lightning II, capaces de despegar en distancias cortas y aterrizar verticalmente. Su componente aéreo también incluye helicópteros Merlin Mk2 para detectar y seguir submarinos, Merlin Mk4 para transporte y apoyo a comandos, helicópteros Wildcat y aeronaves no tripuladas Malloy. Esta combinación permite ejecutar misiones de defensa antiaérea, reconocimiento y guerra antisubmarina desde el mar.
La protección antiaérea del grupo recae en parte en el HMS Dauntless, un destructor Type 45 equipado con el sistema de misiles Sea Viper y el radar multifunción SAMPSON. Estos equipos permiten detectar y seguir amenazas aéreas, así como atacar varios objetivos. Los sensores de los F-35B y la vigilancia marítima de los helicópteros complementan la defensa del portaaviones y de sus escoltas.
El grupo participará en los ejercicios Neptune Strike, en los que la OTAN coordina unidades terrestres, navales y aéreas de distintos países bajo una estructura de mando común. Las actividades permitirán practicar operaciones aéreas embarcadas, defensa antiaérea y búsqueda de submarinos en aguas donde las condiciones meteorológicas, las grandes distancias y el abastecimiento complican las operaciones.
El Ártico y el Atlántico Norte concentran rutas marítimas que conectan América del Norte con Europa, cables submarinos e infraestructura vinculada al transporte de energía. También incluyen accesos utilizados por unidades de la Armada rusa para desplazarse desde el Ártico hacia el Atlántico. La presencia del HMS Prince of Wales aporta a la OTAN aviación de combate embarcada y medios de vigilancia para controlar estos corredores sin depender exclusivamente de bases terrestres.










