Suecia completó las primeras pruebas en el mar de su vehículo submarino autónomo LUUV, desarrollado por Saab para misiones de reconocimiento, vigilancia del fondo marino y protección de infraestructuras en el Báltico. El proyecto reúne a la empresa, la Administración Sueca de Material de Defensa (FMV) y las Fuerzas Armadas, bajo un contrato de 60 millones de coronas suecas adjudicado en agosto de 2025.
El sistema está concebido para explorar zonas peligrosas antes de enviar submarinos tripulados. Entre sus posibles tareas figuran la localización de minas, obstáculos y equipos de vigilancia instalados en el lecho marino, además de la inspección de corredores de navegación. De este modo, la Armada sueca podría reservar sus submarinos de la clase Gotland para otras misiones sin exponerlos a los riesgos de una exploración preliminar.
El LUUV incorpora Autonomous Ocean Core, el sistema de control autónomo de Saab, que permite ejecutar rutas programadas, ajustar maniobras y operar sin comunicación permanente con una estación de control. Su desarrollo aprovecha tecnología del Autonomous Ocean Drone (AOD) de la misma compañía. Las próximas pruebas examinarán el comportamiento autónomo, los sensores y la capacidad de operar en condiciones representativas del entorno naval sueco.
Los requisitos preliminares contemplan un vehículo de unos 6,5 metros de longitud, 1,4 metros de anchura, una velocidad máxima de 14 kilómetros por hora y una profundidad operativa de 500 metros. Como referencia tecnológica, el AOD de Saab mide siete metros, pesa 6,5 toneladas y tiene una autonomía anunciada de más de 600 millas náuticas a cuatro nudos. Esas prestaciones pertenecen al diseño AOD y no constituyen resultados confirmados del nuevo LUUV. Tampoco se han divulgado su resistencia efectiva bajo el agua, la profundidad alcanzada ni el rendimiento de sus sonares durante las primeras pruebas.
El concepto prevé combinar sonares para reconocer objetos sobre el fondo, cartografiar el relieve submarino, identificar obstáculos y captar señales acústicas. La navegación autónoma resulta especialmente importante porque las comunicaciones bajo el agua tienen un ancho de banda limitado. En determinadas misiones, el vehículo deberá conservar la información recogida hasta que pueda transmitirla al salir a la superficie o tras su recuperación.
La protección de cables, conexiones eléctricas y gasoductos del mar Báltico constituye otra aplicación prevista. Las explosiones de los gasoductos Nord Stream en septiembre de 2022 y los daños sufridos por Balticconnector en octubre de 2023 pusieron de manifiesto la vulnerabilidad de estas instalaciones. Un vehículo autónomo podría inspeccionar repetidamente rutas seleccionadas y comparar imágenes del fondo para localizar cambios, objetos desplazados o daños en infraestructuras.
Suecia también estudia la posibilidad de utilizar esta tecnología desde sus futuros submarinos Blekinge, de la clase A26, que dispondrán de un portal multimisión para equipos y vehículos subacuáticos. Esa integración exigiría desarrollar procedimientos de lanzamiento, navegación y recuperación seguros. Por ahora, el programa se encuentra en fase de demostración: no se ha anunciado una fecha de entrada en servicio ni una cantidad de unidades para adquisición, y la primera etapa excluye la instalación de armamento.










