Informes no confirmados sostienen que Rusia prepara ataques limitados contra países de la OTAN con el objetivo de interrumpir el apoyo militar y de inteligencia a Ucrania. Polonia aparece como uno de los posibles objetivos, junto con Rumania, Lituania y Finlandia.
Las versiones citadas plantean que esos ataques podrían dirigirse contra infraestructura relacionada con el traslado de armas, aeronaves y otros recursos destinados a Ucrania. También contemplan el uso de drones o misiles en acciones de alcance limitado que podrían presentarse como accidentes.
Las agencias de inteligencia occidentales consideran muy poco probable una campaña rusa de bombardeos a gran escala contra miembros de la OTAN, debido al riesgo de activar la defensa colectiva prevista en el artículo 5 y ampliar la guerra. Sin embargo, funcionarios occidentales advierten sobre la posibilidad de sabotajes, provocaciones híbridas y ataques aislados.
El Servicio de Inteligencia de Defensa de Dinamarca ha descrito como bajo, aunque creciente, el riesgo de que Rusia ejecute ataques aislados con misiles o drones de largo alcance contra infraestructura de la OTAN empleada para canalizar ayuda militar a Ucrania.
El texto también sitúa a Polonia, Alemania, los países nórdicos y el Reino Unido entre los actores europeos con un papel importante en el apoyo a Ucrania. En los últimos meses se han registrado incidentes con drones, episodios navales y amenazas aéreas en territorio de países de la OTAN, hechos que han alimentado advertencias sobre una posible escalada entre Rusia y la alianza.
Rusia ha acusado de forma reiterada al Reino Unido, Alemania y Francia de empujar la confrontación hacia una crisis de carácter nuclear con Estados Unidos. Desde países de la OTAN, por otra parte, existe preocupación por la posibilidad de que las fuerzas rusas amplíen en los próximos años sus operaciones más allá de Bielorrusia, Ucrania y Asia Central hacia países como Polonia, los estados nórdicos y Moldavia.
El artículo también vincula este escenario con tensiones políticas y económicas dentro de Europa. Menciona el aumento del gasto en defensa, los problemas energéticos y financieros, la deuda y la inestabilidad política, además del crecimiento de fuerzas en varios países europeos.
En Alemania, el aumento del apoyo a la AfD aparece como un factor que podría debilitar a gobiernos centristas e izquierdistas. El texto atribuye a dirigentes la intención de mantener relaciones con Rusia, Ucrania y Estados Unidos al mismo tiempo que buscan reducir determinados gastos de defensa.
La misma fuente sostiene que Rusia no busca una guerra abierta con la OTAN, pero podría responder al financiamiento de defensa, el entrenamiento, el transporte militar y el intercambio de inteligencia destinados a Ucrania mediante acciones limitadas contra países de la alianza.










