“Hola, ¿me puede dar el número de Bibi?”. La pregunta aparece en un diálogo ficticio que la cuenta “Biti Turbo” atribuyó a Ronen Bar. La operadora del servicio telefónico 144 le responde: “¿De qué código de área se trata?”. La parodia fue una de las muchas reacciones que circularon el miércoles después de que el antiguo jefe del Shin Bet afirmara que no tenía el número de teléfono del primer ministro Benjamín Netanyahu.
La declaración de Bar, incluida en un escrito de demanda, provocó comentarios de usuarios y figuras de los medios de comunicación. Parte de las publicaciones ofrecía ayuda para conseguir el número, mientras otras cuestionaban que quien había dirigido uno de los organismos de seguridad más sensibles de Israel careciera de una vía de comunicación directa con el jefe del Gobierno. Las bromas adoptaron formas diferentes, desde conversaciones imaginarias hasta imágenes y alusiones a tecnologías telefónicas antiguas.
El comunicador Meni Assayag eligió precisamente una de esas referencias: escribió con ironía que Bar no había llamado a Netanyahu porque “justo se le había acabado el saldo del teléfono prepago”, en alusión a las antiguas tarjetas de llamadas. El periodista Noam Fathi planteó otra explicación ficticia: Bar habría creído que “el teléfono rojo era para llamar a Correos”.
Amichai Shilo utilizó el contraste entre las atribuciones de inteligencia del Shin Bet y la supuesta dificultad para obtener un número telefónico. “Pobre jefe del Shin Bet, no tenía el número de Bibi. Escuchó a la mitad de los habitantes de Israel y de los países vecinos, pero no consiguió el número de Bibi”, escribió. La frase formó parte de las burlas difundidas en las redes, no de una constatación sobre actividades de vigilancia.
También surgieron propuestas dirigidas a los propios internautas. Eliya Yashiv Briner publicó una convocatoria irónica: “Operación: escriban su número de teléfono por si el jefe del Shin Bet lo necesita”. La cuenta “El pulpo zurdo” imaginó otra excusa para no haber llamado al primer ministro: “Justo se me cayó el teléfono al mar, en la playa de HaTzuk. Por suerte, lo encontré cinco días después, como nuevo. Mira”.
El humor llegó asimismo a las imágenes. Un usuario identificado como Esi difundió la portada inventada de un libro titulado “Páginas amarillas para celulares”, atribuido a la editorial ficticia “Yediot Shkarim”, con el rostro de Ronen Bar en la cubierta. La composición se sumó a los memes que convirtieron la afirmación del exjefe del servicio de seguridad en tema de conversación en las redes sociales.










