El analista político israelí Amit Segal sostuvo que Arabia Saudita terminó por recurrir a Israel en busca de apoyo frente a la amenaza hutí, pese a sus críticas públicas contra el país durante los últimos años.
En un comentario difundido en redes sociales, Segal calificó de “irónica” la situación. Afirmó que Riad atacó a Israel y alimentó el antisemitismo durante tres años, pero no recibió la ayuda que esperaba al buscar respaldo frente a los hutíes en Yemen.
Segal mencionó los vínculos de defensa saudíes con Pakistán y Turquía y aseguró que ninguno de esos países ofreció la respuesta que Riad buscaba. También señaló que el príncipe heredero Mohammed bin Salman pidió al presidente Donald Trump una acción militar estadounidense contra los hutíes, pero Trump rechazó la solicitud.
Segal afirmó que Arabia Saudita ahora recurre de forma discreta a Israel y recibe ayuda israelí.
El analista cerró su comentario con la frase: “Porque al final del día, cuando los saudíes están en problemas reales, no rezan a La Meca, rezan a Jerusalén”.
Sus declaraciones coincidieron con informes sobre una transferencia de inteligencia israelí a Arabia Saudita por medio de Estados Unidos. De acuerdo con un diplomático de la región, la solicitud saudí llegó primero a Washington y luego fue trasladada a funcionarios israelíes.
Funcionarios israelíes aceptaron prestar asistencia bajo la evaluación de que los hutíes representan una amenaza directa y también un problema regional. Un funcionario extranjero familiarizado con los contactos señaló que representantes estadounidenses dijeron durante conversaciones en Egipto que Israel dispone de una cantidad importante de inteligencia de alta calidad sobre las fuerzas y la infraestructura hutíes.
Parte de esa información procede de la experiencia operativa acumulada por el sistema de defensa israelí desde que los hutíes abrieron un frente contra Israel después del 7 de octubre. El objetivo declarado del intercambio es contribuir a mantener la libertad de navegación por el estrecho de Bab el-Mandeb.
Los contactos siguieron a informes según los cuales Mohammed bin Salman llamó dos veces a Trump para pedir ataques estadounidenses contra los hutíes respaldados por Irán ante su avance hacia el paso estratégico del mar Rojo. Trump rechazó la petición. Funcionarios estadounidenses señalaron que Washington proporcionaría a Arabia Saudita inteligencia sobre posiciones hutíes e información sobre objetivos.










