Al término de una visita de dos días a Siria, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, reclamó la eliminación de todas las sanciones impuestas al país durante el gobierno del derrocado Bashar al-Assad.
Las nuevas autoridades sirias, que asumieron el poder en diciembre de 2024, buscan dejar atrás más de 13 años de guerra, reactivar la economía y reconstruir las infraestructuras y las instituciones del país.
Aunque varios países occidentales, entre ellos Estados Unidos, han anunciado una flexibilización de las sanciones, los inversores mantienen una actitud cautelosa. El Banco Mundial calcula que la reconstrucción de Siria tras la guerra podría costar $216.000 millones.
“Acojo con satisfacción los pasos que han aliviado las sanciones y han abierto nuevas posibilidades para la recuperación económica, pero todas estas sanciones deben ser levantadas de inmediato”, declaró Guterres en una rueda de prensa en Damasco. Con esa comparecencia concluyó lo que definió como una “visita profundamente significativa y productiva”.
“Las Naciones Unidas están al lado del pueblo sirio en este momento crucial. Y llegué con el llamamiento más fuerte posible a la comunidad internacional, un llamamiento para no escatimar esfuerzos en apoyar al pueblo sirio y al gobierno sirio”, afirmó.
Guterres se convirtió en el primer jefe de la ONU que visita Siria desde que su predecesor, Ban Ki-moon, viajó al país en 2009, dos años antes del comienzo de la guerra siria, que dejó más de medio millón de muertos.
“Siria hoy está en una encrucijada”, señaló. “Siria necesita inversión en su pueblo, su economía y sus instituciones. Siria necesita apoyo para restaurar los servicios esenciales, reconstruir infraestructuras y reactivar los medios de vida”.
El país también requiere asistencia “para el retorno seguro, voluntario y digno de los refugiados y desplazados internos”, añadió.






